FOTODENUNCIA
¡Hasta cuándo! |
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LA PRENSA|Demóstenes Ángel |
MÁS CLARO, IMPOSIBLE | Los residentes de Paitilla, cansados de los abusos de los dueños (irresponsables) de mascotas decidieron dejar de lado la diplomacia y pusieron letreros en los que dicen muy claramente, y sin ambages, a los dueños de perros que se busquen sitios más apropiados, que los jardines y áreas verdes comunes para “desahogar” a sus mascotas.
La ciudad —plantean, con el respaldo de los agobiados empleados de ornato de la Alcaldía— no es un baño público para mascotas. |
El futuro llegó, ¿adónde queremos llegar?
15 DE NOVIEMBRE.Durante los años de mi adolescencia, por los idos de los años 1960 y 1970, leí el libro clásico de George Orwell, 1984, en el que autor sitúa su narrativa en una sociedad futurista en que los antivalores terminaron por dominar la sociedad, convirtiendo todo en su opuesto. Así, la policía se convertía en la central del crimen y la delincuencia; el ministerio de educación se convertía en el mayor promotor de la ignorancia; el ministerio de salud se convertía en un agente de insalubridad; el ministerio del transporte se convertía en un promotor del caos en el transporte, etc.
Hoy, escuchando el noticiero, de repente, tuve la sensación de que el futuro imaginado por George Orwell había llegado en todo su macabro esplendor. Instituciones, que supuestamente existen para defender el derecho que tiene todo ciudadano a la salud y a la seguridad social, justificaban con una aparente naturalidad el incumplimiento absurdo de normas legales y sanitarias elementales que, por omisión o por comisión, contribuyeron al trágico envenenamiento de decenas de panameños que confiaron en el supuesto compromiso de dichas instituciones de salud y seguridad social.
La crisis de salud y seguridad social no será resuelta con la adopción e implementación de nuevos y complejos diseños de sistemas de salud, hasta tanto no se ataque la raíz de la crisis: "Una autoridad temerosa de asumir la autoridad que desde 1948 le confiere el Código sanitario junto con una cantidad de disposiciones legales y reglamentaciones diseñadas para respaldar el ejercicio pleno de dicha autoridad en bien de la salud pública, por encima de cualquier interés particular".
En perspectiva, parece ahora como un presagio de los actuales trágicos acontecimientos, cuando hace cerca de un año atrás la comunidad panameña fue testigo de la actitud desafiante de una empresa que lanzaba gases tóxicos sobre una comunidad indefensa. Pasaron varios meses y varias reincidencias antes de que la autoridad de salud ejerciera su autoridad. Mientras tanto persistió la violación obvia del derecho a la salud de estos humildes panameños. Sin embargo, el Código sanitario da al director general de salud la autoridad para detener inmediatamente cualquier acción que viola el derecho constitucional a la salud, sea esta por un individuo o una organización.
El Código sanitario no distingue si la persona u organización tiene poder político, económico o de otro tipo. Todos, desde el panameño más humilde hasta el mismo Presidente de la República, están bajo la autoridad de salud, la cual está por encima de cualquier interés privado.Independientemente de nuestras buenas intenciones y del sistema de salud que se adopte, mientras los intereses económicos y de ganancias financieras prevalezcan sobre el derecho a la salud y a la seguridad social, la salud y la seguridad social estarán en entredicho o tal vez peor aún: la salud y la seguridad social terminarán por convertirse en su opuesto.Para evitar que esto ocurra, unámonos en un haz de voluntades y asumamos la responsabilidad por nuestro futuro. Al final, para eso Panamá luchó para ser un país soberano. Lo primero es exigir el respeto al derecho a la salud y a la seguridad social por encima de cualquier interés económico particular. Lo demás vendrá por añadidura.
Claudio Betts,Médico epidemiólogo
¡Paradaaaa!!!
11 DE NOVIEMBRE. Con el problema del transporte público es necesario enfocar el inconveniente en forma creativa. Me viene a la memoria el trascendente boicot de Montgomery (Alabama, Estados Unidos), donde los usuarios pusieron de rodillas a la compañía de buses, y dieron una lección a todo un país. La gente caminó por meses hasta que la compañía pidió "cacao". Claro que estaba de por medio un líder de la talla de Martin Luther King. Con ese ejemplo quizás nuestro Martín tome nota y se convenza de que "sí se puede".
En realidad no tenemos que hacer algo tan heroico. Mi propuesta es más sencilla. Si nos unimos y ponemos todo nuestro empeño, los buseros y los propietarios de buses finalmente nos respetarán. Por supuesto que hay que poner empeño y algo de sacrificio y solidaridad entre los usuarios y dar la batalla.
Es el momento de adoptar el grito de batalla de los tres mosqueteros: "Uno para todos y todos para uno". Señores, si están en un bus y son irrespetados por música estridente y soez, o sus vidas corren peligro por carreras o exceso de velocidad, entonces pidan parada y bájense del bus en grupo, masivamente. Tengan la seguridad de que esa decisión no será aceptada en forma indiferente. Recuerden que ellos suelen matarse por recoger un pasajero más.
Les aseguro que si demostramos lo importante que somos los pasajeros, aprenderán a paso doble. Así nos respetarán. Cuando uno de nosotros reclame, respaldemos como grupo. No pretendamos que uno solo se levante a defendernos a todos.
Si no está satisfecho, anote la placa y nombres del bus y el chofer y denúncienlos a las autoridades. Si los vecinos se ponen de acuerdo con llevar y traer a sus amigos y si esto se hace con motivación ciudadana, amigos, ganamos esa batalla y haremos que nos respeten. Aprendamos a involucrarnos con compañerismo. Con frecuencia nos quejamos del Gobierno exigiéndole que nos ayude, pero "el gobierno son tu mismo", como dice el chinito. Nosotros tenemos que exigir nuestros derechos.
Giovanni Stagnaro
Cuestionan desempeño de los periodistas
15 DE NOVIEMBRE.Respecto al artículo en conmemoración del día del periodista ["Una agridulce celebración", firmada por Manuel Vega Loo, que apareciera el lunes 13 de noviembre de 2006 en la página 2A], es mi opinión muy personal que, lamentablemente, el ejercicio de su profesión se ha vuelto irresponsable, poco comprometido y totalmente irrespetuoso contra la integridad de la personas.
Lo digo porque, a mi juicio, realizan publicaciones sin sustento y corroboración de la información a publicar. Por ello me parece perfecto que se penalice a aquellos malos profesionales y solidariamente a los medios de comunicación para los cuales trabajan, ya que todas estas actuaciones tienen consecuencias que afectan a los involucrados y que ni siquiera existen precedentes de que estos medios se retracten públicamente por realizar investigaciones ineficientes.
Esto se suma del poco respeto y la deshumanización de los periodistas y medios al publicar imágenes crudas de sucesos (homicidios, accidentes de tránsito) violando el derecho de intimidad de los fallecidos y sus familiares, escudándose en el trillado principio de libertad de expresión, que debe ser practicado de forma responsable y no como una forma de libertinaje periodístico. Cabe recalcar que estas imágenes solo son sometidas a luz pública cuando sus actores no son figuras conocidas, personas del gremio o que mantengan un nivel económico alto, capaces de someter a procesos legales a quienes ejecutan estas acciones. Igualmente ocurre el "revictimizar" con entrevistas a las víctimas y testigos de estos hechos con preguntas conducentes sin tomarse el tiempo para analizar que estas actuaciones tienen efectos sicológicos adversos para estas personas.
Por estas razones creo conveniente que vuelva a plantearse si es justo que ustedes como profesionales puedan sentirse indignados porque se les apliquen sanciones a fin de lograr que ejerzan de forma seria y responsable su profesión. Les recuerdo que todas las personas merecemos respeto como seres humanos y que de igual forma ustedes pueden pasar por estas situaciones o sus familiares y no les agradaría que estas experiencias se les aplicaran.
Ligia Rodríguez
Llamado al Sr. ministro Colamarco del MOP
17 DE NOVIEMBRE.Escribo esta nota para llegar hasta el ministro del MOP [Ministerio de Obras Públicas], el Sr. [Benjamín] Colamarco y darle una cal y otra de arena por las tareas que están realizando en las calles de Panamá, dado que no he encontrado otra vía para acceder a él. Yo vivo en La Chorrera, donde gran número de calles están siendo reparadas.
En la barriada donde resido, Fuentes del Chase, también hubo reparaciones, pero únicamente en la calle principal. Cuando vimos la actividad, pensamos que también harían lo propio en las otras calles, pero no fue así. Nos dijeron que esa es una barriada "privada".
La explicación es increíble. Esta comunidad tiene, al menos, treinta años de construida y en medio de ella tenemos las instalaciones del Seguro Social... ¿entonces de qué barriada privada hablamos? Al momento de realizar las reparaciones en la calle principal, la vía para transitar de todos los autos y buses que entraban y salían del Seguro era por las calles de la comunidad, que cabe imaginar están en paupérrimas condiciones.
Como residente de Fuentes del Chase le hago —en nombre y representación de mis vecinos— un llamado al Sr. Ministro para que, por favor, nos tenga en cuenta para la reparación de las calles pues la situación es penosa para todos los que residimos en esta barriada.
Melany Mojica
Simple lógica matemática
17 DE NOVIEMBRE.En el sondeo de opinión [prensa.com, 17 de noviembre de 2006] acerca del transporte, se debió contemplar que los usuarios debemos tener mayor representación que los transportistas, pues lógicamente somos la mayoría y los más beneficiados o afectados.
Mi voto pudo ser un "No", porque considero que debemos ser más.Soy analista demógrafo y matemático-estadístico y me desempeño como consultor en áreas específicas como encuestas, muestreo, censos, etc.
Hugo A. Esquivel L.
Timo, de todos modos el usuario paga más
17 DE NOVIEMBRE.Recientemente, los buseros han encontrado el medio de subir los pasajes en 25 centésimos mediante un procedimiento que se repite varias veces al día en un número indeterminado de buses. Un usuario de la ruta Boca La Caja, en los que la tarifa de 25 centavos se paga al salir, me contó que cada vez que paga con un billete de dólar, le devuelven el cambio que ya tienen listo, en el que cuelan una moneda extranjera — similar a nuestro cuara— que puede ser de Honduras, Nicaragua, o cualquier otro, que no tiene valor en Panamá.
De este modo el usuario termina pagando el doble y no puede reclamar a nadie porque el bus ya se fue y, aunque lo encontraran y alguien le parara bolas a la denuncia, lo más probable es que el chofer se ponga bravo y acuse al damnificado de mentiroso. Nadie se va a tomar esa molestia por 25 centavos.Como nadie controla lo que hacen estos buseros, el asunto se queda así.
Juan Manuel Handal
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