Las insinuaciones que han hecho dirigentes del gremio del transporte público colectivo de irse a paro -en caso de que el Gobierno no les otorgue nuevas prerrogativas- son sencillamente inadmisibles. Las autoridades tienen que mantenerse inflexibles en los operativos de control y en las exigencias ya hechas a los transportistas, para que de una vez por todas introduzcan mejoras al parque automotor y brinden un servicio seguro.
Es mejor que los señores del transporte tengan presente que la ciudadanía está harta de su comportamiento, de su servicio y de sus amenazas. Exigimos cambios profundos en este sector y los únicos que siguen sin entenderlo son ellos. Olvidan que están prestando un servicio público.
Ceder un centímetro será un nuevo irrespesto a los miles de panameños humildes que tienen que utilizarlo, además de un insulto a la memoria de los 18 recientemente fallecidos y las decenas de víctimas que todos los años cobran las llantas de varios desalmados al volante.
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