| NUEVA LÍDER DEL CONGRESO DE EU.
‘Señora presidenta’
763354Bob Herbert
A veces, de hecho puedes sentir cómo soplan los vientos de la historia.En una fiesta postelectoral efectuada en un restaurante de mariscos de Harlem, por la noche de este martes, alguien en la muchedumbre que estaba alrededor del veterano congresal Charles Rangel le preguntó si era seguro empezar a llamarlo "Señor Presidente". Eran las 22:30 pasadas y afuera caía una ligera lluvia.
En Washington, Karl Rove se estaba preparando para darle formalmente a Bush la noticia, más o menos, en cuanto a que se había ido el control de la cámara baja. (Dos hombres ya estaban conteniendo el secreto relativo a que Donald Rumsfeld también se iría pronto).
También en Washington, Nancy Pelosi, la abuela, de 66 años de edad, que había sido presentada como algo similar a una rabiosa radical de San Francisco en incontables anuncios de la campaña republicana, comenzó a aceptar los abrazos y besos de parientes y amigos cercanos a medida que un escaño republicano tras otro iba cayendo ante los demócratas.
La era de George W. Bush, que a final de cuentas será vista como una anomalía inducida por el miedo en la historia de Estados Unidos, casi dio su última inhalación por la noche del martes. Será reemplazada por un nuevo período, con menos temor y mayor esperanza, encabezado por un grupo de personajes que es asombrosamente diverso bajo los estándares históricos de Estados Unidos.
Próximamente como el presidente del Comité de la Cámara de Representantes sobre Formas y Medios, con la supervisión de temas en verdad cruciales como la política fiscal, el Seguro Social y el programa de salud Medicare, Rangel, quien cuenta 76 años de edad ("Ya dejé de comprar plátanos verdes"), será uno de los afroestadounidenses más poderosos que ocupe un sitio en el Congreso.
Pelosi, como presidenta de la Cámara de Representantes (segunda en la sucesión presidencial, detrás del vicepresidente), será la mujer más poderosa que ocupe un lugar en el Congreso. Si bien estos son casos importantes por constituir dos primeras veces, lo que al parecer tiene mayor importancia es que está empezando a parecer normal tener minorías étnicas y mujeres al frente o compitiendo seriamente en pos de los mayores cargos de elección popular en Estados Unidos.
Por la noche de este martes, mientras Rangel y Pelosi finalmente estaban recibiendo la noticia de que los demócratas habían tomado control de la cámara baja, Deval Patrick ya estaba celebrando su histórica elección como el primer gobernador negro de Massachusetts. Este miércoles, el cintillo del diario The Boston Globe leía: "Gana Patrick fácilmente".
No hace mucho tiempo, estos logros prácticamente eran inconcebibles. Los vientos de la historia están soplando con fuerza, y el panorama está cambiando drásticamente.
Habrá 16 mujeres en el Senado de Estados Unidos el año próximo. El candidato principal de los demócratas por la Presidencia en 2008 es Hillary Rodham Clinton, y la persona de quien más se habla en fechas recientes como una amenaza para su nominación es Barack Obama.
Incluso la derrota de Harold Ford, quien estaba en busca del escaño que tenía el líder de la mayoría en el Senado que va de salida, Bill Frist, llevó consigo importantes semillas de esperanza por un Estados Unidos más tolerante. Fue notable el hecho que un candidato negro pudiera, para empezar, llevar una seria postulación en Tenesí. Un anuncio racista por televisión al parecer fue efectivo para alejar a ciertos electores de Ford pero, incluso así, él estuvo a tan sólo tres puntos porcentuales de ganar.
Y todo parece indicar que no hubo mucha evidencia de que los electores blancos hubieran mentido a encuestadores con respecto a si votarían por Ford, fenómeno que ha ocurrido en otras ocho contiendas de gran perfil en las que encuestas preelectorales mostraban a candidatos negros obteniendo más votos de los que efectivamente se contaron el Día de las Elecciones.
El presidente Bush merece el reconocimiento por haberles facilitado a minorías y mujeres el ascenso a las alturas del servicio público en Estados Unidos. Sin consideración a lo que se piense de las políticas de Bush, los nombramientos de individuos como Colin Powell y Condoleezza Rice para algunos de los puestos más encumbrados de su administración contribuyeron a normalizar la idea de negros y mujeres sirviendo en puestos de esa importancia. La gente se acostumbra a eso, de la misma forma en que se acostumbró a ver presentadores negros y del sexo femenino por televisión.
Charlie Rangel sonrió cuando el caballero preguntó si estaba bien llamarlo "Sr. Presidente". "Eso creo", dijo, revelando cierta inquietud, pero también un poco de orgullo.
Estos no son radicales, tan sólo personas normales y talentosas que llegan a posiciones muy altas.
¿Qué tan normales? Bien, la hija de Nancy Pelosi, Alexandra, quien vive en Nueva York, está por dar a luz al sexto nieto de Pelosi en cualquier momento. Cuando el teléfono de Pelosi sonó muy temprano por la mañana del miércoles, un subalterno tuvo que despertarla. "Tuvimos al bebé?", preguntó. "No", le respondieron. Era un telefonema del Presidente, quien se comunicó para ofrecer sus felicitaciones.
The New York Times
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