La independencia se convierte en grito como toda manifestación de júbilo. Felicidad de tener el destino propio en las manos, alegría de saber que todo es posible si un pueblo se une, dicha de poseer el control del tiempo histórico para convertirlo en triunfo del presente. Panamá ha luchado para ser lo que es. Desde que el grito de independencia resonara como preámbulo republicano, hemos construido un país viable y, ante todo, nuestro.
Hoy conmemoramos la historia, pero celebramos el presente. Los países que se duermen en su pasado huelen a rancio y a nostalgias. Panamá está encaramada en su historia construyendo un futuro más que esperanzador, y la buena noticia es que solo depende de nosotros.
Unidos en nuestros símbolos y entrelazados en los proyectos de país, los panameños y las panameñas nos merecemos un día como hoy, para recordar cómo hemos llegado hasta aquí y darle un nuevo impulso a este trabajo arduo que es construir un país más justo y solidario. Felicidades, Panamá. |