| RELACIONES ENTRE PANAMÁ Y EU.
Triunfos diplomáticos
Betty Brannan Jaén
laprensadc@aol.com
Washington, DC. –Además de ciertos hechos que hablan por sí solos, dos embajadores estadounidenses confirmaron esta semana que las relaciones bilaterales entre Panamá y Estados Unidos están en un momento excelente y que las relaciones multilaterales del país también van por muy buen camino.
En el plano multilateral, es llamativo que el embajador estadounidense ante las Naciones Unidas (ONU), John Bolton, se haya apresurado a decirme el jueves que el "equipo diplomático panameño aquí es muy competente, muy profesional", que él ha trabajado "muy bien" con el embajador panameño ante la ONU, Ricardo Alberto Arias, y que Washington se complace de que Panamá vaya a tener un puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU. Esa efervescencia por parte de Bolton –que no tiene reputación como un hombre muy dado a los elogios– se debe obviamente al gran alivio que Washington siente por haber derrotado las pretensiones de Hugo Chávez en la pugna por un puesto en el Consejo de Seguridad, pero también refleja un reconocimiento del rol de mediador que el gobierno de Martín Torrijos está tratando de desempeñar en un hemisferio muy dividido ideológicamente. Entre los hechos que hablan por sí solos está éste: Aunque lo normal es que cada región se ponga de acuerdo sobre el país que la representará cada dos años en el Consejo de Seguridad, Guatemala y Venezuela destaparon una pugna amarga que costó millones, duró 47 rondas de votación sin resolverse, y rechazó todos los posibles "candidatos de consenso regional" menos Panamá.
Me parece innegable que esto es un triunfo para la diplomacia panameña, pero si Panamá fue el ganador en esta disputa, ¿quién fue el perdedor? Venezuela alega que el derrotado fue Estados Unidos, "que no pudo imponer su candidato" (Washington apoyaba a Guatemala), pero Bolton dijo el jueves que los venezolanos se "autoderrotaron", cometiendo un acto de "podocidio", o lo que en panameño se llama "meter la pata". (En inglés, "podiacide ... shooting yourself in the foot"). Bolton se refería al discurso de Chávez en septiembre ante la Asamblea General de la ONU, cuando Chávez tildó de "diablo" al presidente George W. Bush. Según entiendo, el consenso entre analistas y diplomáticos es que esto fue un error grave por parte de Chávez; una cosa es oponerse dignamente a la hegemonía estadounidense y otra es hacer el papel de payaso.
Por otro lado, Chávez y Bush representan polos opuestos de una brecha ideológica en el hemisferio y desde hace algún tiempo he estado tratando de averiguar dónde Washington coloca ideológicamente al gobierno de Torrijos. Días antes de estos sucesos en la ONU le pregunté de esto al embajador estadounidense en Panamá, William Eaton, quien respondió que el gobierno de Bush ve al de Torrijos como "centrista, de mercado libre con conciencia social". Los hechos desde entonces señalan que ese mismo centrismo motivó que Panamá fuera aceptable a todas las partes en la pelea sobre el puesto latinoamericano en la ONU.
En esa entrevista con Eaton, publicada el martes, también pregunté cómo andan las relaciones entre Estados Unidos y Panamá. Él contestó que "muy buenas ... con magnífica colaboración a todo nivel de gobierno" y después agregó, "sin mayores desacuerdos". Bueno, dije, si no hay desacuerdos mayores, ¿cuales son los menores? Me sorprendió la respuesta: Eaton lo pensó un rato, consultó con la funcionaria del Departamento de Estado que tenía al lado, y dijo finalmente que nada le venía a la mente. Allí hubo cautela diplomática, seguramente, pero también un silencio que dice mucho.
Para cerrar, quiero señalar cuatro cosas que merecen nuestra atención en los próximos días. Primero, hoy domingo –según se dice aquí en Washington– se anunciará el veredicto del juicio a Sadam Husein en Bagdad; dando por hecho que será un veredicto condenatorio, algunos analistas políticos acusan que esto es una táctica electoral de último momento de la Casa Blanca, para hacer ver que la guerra en Irak ha tenido algún éxito, cuando la verdad es que el juicio ha sido una farsa deplorable (en contraste al proceso contra Noriega en Miami). Dos, el significado del veredicto como táctica electoral es que el martes hay importantes elecciones legislativas en Estados Unidos; los republicanos podrían perder control del Congreso, lo que tendría repercusiones internacionales. Tres, también el martes es la votación en la ONU sobre la candidatura de Panamá al Consejo de Seguridad; no se anticipan contratiempos. Y cuatro, hoy hay elecciones en Nicaragua; Washington teme que el sandinista Daniel Ortega vuelva al poder.
La autora es corresponsal de La Prensa
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