| FATALIDADES.
Indignación e ira ciudadana II
I. Roberto Eisenmann, Jr.
El Presidente escuchó, pero a medias. Abandonó la "comisionitis", fue a la autoridad de transporte y ejecutó un cambio - o mejor dicho una rotación- siempre light: el viceministro de Gobierno será, además, director de la Autoridad de Tránsito. Somos pocos los que sabemos ocupar dos puestos importantes al mismo tiempo… pero a lo mejor la disciplina militar tiene secretos que yo desconozco (a pesar de haber hecho estudios militares). Al antiguo director de Tránsito se le premió con un puesto en la Presidencia, que podría tener sentido si nos anunciaran mañana … sí, ¡mañana!... cómo, dónde y cuándo se inicia la ejecución del proyecto de modernización del transporte que lleva 4 gobiernos de estudios y más estudios.
Entonces, se inició el show de inspección de buses en las calles, con total irrespeto hacia la ciudadanía. "Este bus queda eliminado de circulación; bájense todos los pasajeros"… ¿y revuélquense? ¿No hay una sola fibra en el cuerpo de los inspectores que les indique que son "servidores públicos"… que su función es servir? Claro que queremos que saquen a los buses chatarra de circulación, pero ¿no les parece mucho más lógico, eficaz y respetuoso con la ciudadanía que las inspecciones se hagan en las piqueras… antes de que los ciudadanos se monten al bus destartalado, poniendo su vida en peligro? ¿Será que en las piqueras se reduce el show mediático?
Cuando las acciones tienen la intención de show sabemos que no persisten, no continúan. Terminado el show, termina la inspección… y vuelta a lo de siempre: buses chatarra de la mafia a la calle, con "pavos" insultando a usuarios, con troneras a todo volumen, con candados en las puertas de emergencia, haciendo carreras… y matando a ciudadanos inocentes (no importa si están dentro o afuera del bus) todas las semanas.
Señor Presidente: en lo del transporte, lo que necesita el país es:
Que usted garantice –todos los días del año– inspectores en las piqueras, segurando cumplimiento de seguridad y comodidad del equipo, y que los conductores tengan sus licencias y 0 boletas. Exigir reguladores de velocidad en todos los buses y taxis. Prohibir la importación de buses de segunda. Eliminación del show y exigir cumplimiento diario del reglamento.
Que, atendiendo un editorial de El Panamá América, publique la lista de los dueños de buses –buenos y malos– y cuántos cupos tiene cada dueño. Conozcamos a la mafia con nombres y apellidos.
Que, atendiendo una idea de Víctor Alvarado, cada bus tenga una especie de patente exhibida al frente, con el nombre del dueño, su registro legal, el nombre del palanca, fecha de la última revisión del vehículo, número de boletas históricas del conductor… todo con validación cada trimestre.
Que hoy describa –en detalle y con fechas de cumplimiento– la ejecución del Plan de Modernización del Transporte Público –como proyecto presidencial– bajo su personal responsabilidad.
Que todo el plan – incluyendo el falsamente catalogado como "extensión del Corredor Sur" se someta a consulta pública y a licitación pública transparente.
Respecto a las investigaciones sobre el misterioso síndrome que aún hoy produce más muertes, Sr. Presidente, usted debe ponerse al frente de la tragedia. Sabemos que el equipo técnico interinstitucional hizo un trabajo de primera. Ahora, el país requiere recibir información confiable y transparente.
Es necesario:
1. -El nombramiento de un equipo de investigación independiente que brinde una conferencia diaria – sí, diaria– en la que se indique, por lo menos cuántas defunciones, cuántos afectados, cuántos hospitalizados y sus pronósticos existen.
2. -Cuáles son las distintas tesis que se manejan y se investigan y quiénes, por nombre, dentro y fuera del gobierno, podrían tener algún grado de responsabilidad; y
3. -Qué pasos se vislumbran como necesarios para que esta tragedia jamás se vuelva a repetir.
Da pena decirlo por el conocimiento profesional de ambos, pero tanto el ministro como el director de la Caja están "quemados" y no volverán a recobrar la confianza de la ciudadanía respecto a esta crisis.
Leyendo a Betty Brannan –y guardando proporciones– la cifra de los muertos en esta tragedia del transporte y por el síndrome equivale a más que el número de los muertos en EU por las tragedias de las Torres Gemelas y el huracán Katrina juntas.
Esa es la importancia brutal de estos temas, Sr. Presidente. Merecen que el país pueda verlo a Ud. al frente de ambos, tomando las decisiones que a gritos pide y seguirá exigiendo la ciudadanía. En esta vuelta será totalmente inaceptable el acostumbrado… "y no pasa nada".
Esta ira ciudadana … es una ira legítima de los que tanto nos duele nuestra tierra… de los que tanto amamos nuestra tierra.
Usted, Sr. Presidente, debe estar sintiendo lo mismo. Por el bien del país y su ciudadanía, ¡Lidere y actúe de frente, con transparencia y sin contemplaciones!
El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
Además en opinión
• Indignación e ira ciudadana II: I. Roberto Eisenmann, Jr. • Tragedia: David Méndez Dutary • Perseverancia ante la adversidad: Mayra Salcedo • Muertos por flexibilizar los controles: Virgilio Araúz • Después del referendo: Juan B. Gómez
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