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Después del referendo
Juan B. Gómez
El lunes 23 de octubre, muy temprano, el doctor Miguel Antonio Bernal me envió (por correo electrónico) copia de una citación para asistir a una conferencia de prensa, en un restaurante de la capital, en donde "varios grupos comprometidos con la campaña del no" abordarían los resultados del referendo.
Yo le envié al Dr. Bernal la siguiente carta:
Doctor Bernal:
Después del triunfo multitudinario del "sí" sobre el "no", recordé muchas cosas, pero todas con cierta unidad conceptual. Recordé las frases del escritor Henry Miller: "Yo era como un hombre sentado en un faro: debajo de mí, olas embravecidas, rocas, arrecifes, restos de naufragio. Yo podía dar la señal de peligro, pero era impotente para conjurar la catástrofe".
Recordé la obra Un enemigo del pueblo de Ibsen, cuando un científico, el Dr. Stockman, descubrió que las aguas del acueducto de su pueblo estaban contaminadas y podían convertirse en una mortal epidemia en cualquier momento. El dueño del acueducto trató de sobornarlo dándole una fuerte suma para que se retractara, lo que rechazó el honrado médico. Entonces compra a varios periodistas que pregonan la especie de que el Dr. Stockman era un perverso que quería hacerle daño y alarmar al pueblo con su infamia. El pueblo se levanta contra el médico, y la obra termina cuando el pueblo enfurecido apedrea la casa del Dr. Stockman, acorralado con su familia ante la multitud hostil. Bueno, usted conoce muy bien esta obra de Ibsen.
Recordé a Perón, cuando le confesaba a un periodista, desterrado en España, que él hablaba de manera vulgar y soez al pueblo argentino, siendo él un hombre culto, porque ese era el idioma que entendía su pueblo. El le decía al periodista, que no le interesaba la unión con los sabios, idealistas, científicos, filósofos ni hombres de recto pensar; esos eran un l0% de su país, a él le interesaban las multitudes sin educación, los pobres, los descamisados, los que no pensaban, los peseteros, los demagogos, los que vendían su ignorancia... Esos son los que hacen las mayorías y esos son los que deciden una elección...
Recordé lo que me dijo hace poco un vendedor de billetes de lotería, aquí en David: "Convénzase don Juan, al pueblo le gusta perder".
Recordé que hace algunos años, vino Ud. a David, y nos habló de luchar por una nueva Constitución política. Yo comenté en mi columna de El Siglo que su lucha me parecía quijotesca. Y el artículo salió ilustrado con una caricatura suya haciendo de Quijote.
Quería transmitirle, doctor Bernal, las meditaciones que tuve ayer cuando me enteré del triunfo del "sí" sobre el "no".
Y será hasta otro momento mi estimado doctor Bernal.
Juan B. Gómez
Pocas horas después, al regresar a casa, leí la respuesta del doctor Bernal:
"Muy apreciado Don Juan B.:
He leído con detenimiento y emoción sus gentiles líneas, las cuales valoro y contribuyen enormemente a la reflexión que se impone. Si bien siento la satisfacción de haber hecho y luchado por lo que creo, también considero que el multitudinario triunfo del "sí", a pesar del abstencionismo, corrobora aquello de que "uno no puede hacer por los demás lo que les corresponde a ellos hacer por sí mismos".
Debo confesarle también que hace un buen tiempo atrás entendía que uno no va a cambiar este país y que lo importante es evitar que el país lo cambie a uno.
La catástrofe será inevitable y en esta ocasión el faro estará solo porque así lo han decidido las mayorías de los que votaron.
Con mi aprecio y consideración, reciba usted mis atentos saludos.
Miguel Antonio Bernal".
Creo que, por ahora, no tengo más que decir.
El autor es periodista
Además en opinión
• Indignación e ira ciudadana II: I. Roberto Eisenmann, Jr. • Tragedia: David Méndez Dutary • Perseverancia ante la adversidad: Mayra Salcedo • Muertos por flexibilizar los controles: Virgilio Araúz • Después del referendo: Juan B. Gómez
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