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Reportaje especial
Panamá, domingo 29 de octubre de 2006
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El primer resbalón de los Dely

Campo Elías Estrada
cestrada@prensa.com

OPINIÓN. Julio César Dely Valdés y su hermano Jorge Luis ya vivieron en carne propia los rigores de una eliminación en un torneo regional como entrenadores de una selección nacional de fútbol. Lo experimentaron con la selección más joven de las tres que tienen en sus manos.Era un hecho que la eliminatoria Sub 17 no iba a ser nada fácil aunque el equipo los tuviera como entrenadores. Se estuvo cerca pero no se pudo cambiar la historia con esta categoría, que nunca han podido avanzar a una segunda fase.Yo le tenía confianza a este equipo por todo lo que representaba y más que nada por la confianza que se tenían los mismos jugadores.

Diferente en todos los aspectos a las últimas selecciones de esa categoría. Con fogueo, jugadores en ritmo de competencia y con roce internacional.Sin embargo me parece que se volvió a evidenciar las carencias de nuestros jugadores jóvenes a la hora de la definición. Sin pasar por alto que Julio equivocó el planteamiento que se hizo ante Nicaragua y que allí estuvo la clave de la eliminación. Siempre he sido de la idea que a un torneo van los mejores jugadores y que en un partido juegan los 11 principales. Más en un compromiso oficial, y todavía cuando se enfrenta al rival más débil del torneo, en el que no se puede divagar, arriesgar, ni pensar en probar con jugadores, para eso fueron los amistosos.

Ese fue el pecado que nos llevó al purgatorio. Estoy de acuerdo con Julio en el sentido de que cualquiera de los 20 jugadores tiene que estar capacitado para jugar en el momento que se presente la oportunidad, pero soy de la idea que en un equipo hay titulares y suplentes y el partido contra los nicaragüenses había que jugarlo con el equipo o la mayoría del plantel que venció a Costa Rica en su debut. Ese fue el sentir de periodistas y de la mayoría de las personas con las que conversé. No tiene ya sentido llover sobre mojado.

Lo de El Salvador es apenas el primer paso que han dado los hermanos Dely en su incipiente carrera de entrenadores. El público tiene que entenderlo. Una cosa es dirigir en amistosos con una selección mayor que la conocen al dedillo por haber sido parte de ella hasta hace poco, y otra es dirigir partidos oficiales y aun con selecciones juveniles.

En su momento Julio Dely reconoció que en el fútbol lo que mandan son los resultados, por eso ya hay gente inconforme con este primer traspié de los Dely Valdés. Pero, ojo, ese público que tanto habló de los Dely cuando se dieron los resultados amistosos con la mayor tiene que tener los pies sobre la tierra. Los dos colonenses son de carne y hueso e independientemente que hayan sido grandes jugadores, eso no garantiza que van a clasificar a Panamá en cuanto torneo enfrenten.

Lo sucedido en El Salvador es una clara muestra de que los doctores también se mueren. El aficionado tiene que comprenderlo. Muchos piden que se le dé la oportunidad a los técnicos nacionales pero asimismo se les exige resultados. También Julio tiene que reconocer que ahora su posición es otra. Tal vez la más ingrata en el fútbol. Un campo en el que cuando se pierde los villanos siempre serán los técnicos y cuando se gana el crédito se lo llevan los jugadores. Por eso es muy común escuchar a técnicos cargando con las derrotas.

Es simple. Una muestra de humildad. Lo que viene ahora con la Sub 20 va a ser más difícil todavía que lo que pasó en El Salvador, independiente de que Panamá sea sede de la ronda final, porque hoy, el equipo está en pañales, sin preparación, apenas lo vinieron a conocer a finales de septiembre y estamos a escasos tres meses de su comienzo.

El autor es periodista



 
 
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