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Reportaje especial
Panamá, domingo 29 de octubre de 2006
 

SALUD Y TRANSPORTE.

Que no hayan muerto en vano

Miguel Ángel Cáceres Yap

Son los defectos de los sistemas, los que nos han llenado de luto y vergüenza en las últimas semanas. La realidad es que contamos con un transporte público desastrosamente privatizado, ya que los dueños de buses funcionan como empresarios (piden préstamos, tienen empleados y lucran con el servicio paupérrimo que prestan). Por favor, aquéllos que son responsables por el rumbo de nuestra querida nación, tomen medidas, es la única forma de que nuestros muertos nos perdonen y sus familiares encuentren algún grado de consuelo.

Por otra parte, prácticamente el común de los panameños acepta que falten medicamentos como algo habitual. Lo patético y triste es que los errores de un sistema con caducidad probada, terminó matándolos.

En Europa, todo el sistema está informatizado, de manera que el paciente puede retirar sus medicamentos en cualquier farmacia del país acreditada por la seguridad social o el Estado. Esto permite las siguientes ventajas:

El Seguro Social no tiene que gastar en almacenaje de medicamentos.

El Seguro Social evita obligar a la población a consumir necesariamente el producto más barato, de hecho, en estos países se tiene un costo promedio que cubre la seguridad social, pero si se desea un medicamento más costoso por algún motivo personal, el asegurado puede pagar la diferencia y obtenerlo. Si se fijan, en estos momentos, las opciones son: utilizar el más barato o comprarlo en su totalidad con sus propios recursos.

No existiría desabastecimiento, ya que la única forma que no haya medicamentos, es que no hayan en el país.

No existiría vencimiento de millones de dólares en medicamentos, ya que los que tendrían que preocuparse por hacer las compras necesarias sin pasarse, serían las propias farmacias.

Los asegurados no tendrían que esperar largas horas para que les entreguen sus medicamentos y los pueden obtener en su farmacia más cercana.

Se evitaría la corrupción asociada a las licitaciones; sabemos que las empresas impugnan las licitaciones y que existen todo tipo de historias sobre coimas; esto se debe a que el mercado del seguro es el 70-80% del mercado nacional. Estamos hablando de tanto dinero, que la corrupción está a la orden del día.

Sistema informatizado, solo sería cuestión de tener un buen equipo de auditoría para las farmacias.

La administración podría concentrarse en adquirir los medicamentos e insumos para los hospitales, permitiendo un abastecimiento más efectivo de los mismos.

Creo, firmemente, que debemos utilizar las experiencias positivas de otros países. La realidad es que ambos sistemas han dado la peor cara de sus defectos en las últimas semanas.

Pido, por favor, a nuestras autoridades, que acepten el reto de reestructurar por completo ambos servicios, de no ser así, seguiremos el vergonzoso y atroz camino de las muertes en vano.

El autor es médico, funcionario de la CSS

Además en opinión

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Derroche, fiascos, gansadas y desvergüenza: Manuel Díaz
El país que quisiéramos tener: Betty Brannan Jaén
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