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Reportaje especial
Panamá, domingo 29 de octubre de 2006
 

HUAQUERISMO. El Inac decomisó piezas arqueológicas.

Los piratas vuelven a Nombre de Dios

La Ley No. 14 de 1982 establece multas que van de mil dólares a 10 mil dólares para quienes huaqueen.Personas hurtan el patrimonio histórico del país y venden las piezas por la internet.

LA PRENSA/Demóstenes Ángel
HALLAZGO. En el lugar se pueden encontrar desde piezas de cerámica hasta hierros oxidados.756922
Sady Tapia
stapia@prensa.com

Todo era tranquilidad en el poblado de Nombre de Dios en Colón, el martes 17 de octubre, igual que cuando el capitán español Diego de Nicuesa llegó al lugar, en 1509, y exhausto de tanto navegar, divisó tierra firme y dijo: "detengámonos aquí, en nombre de Dios".

Desde entonces el lugar se convirtió en un centro del comercio regional durante buena parte del sigo XVI. Casi 500 años después la comunidad se estancó en la rutina, alterada periódicamente por un suceso que ocurre en silencio: la huaquería clandestina.

El pasado 17 de octubre, dos mujeres indígenas limpiaban un terreno lleno de plantas y de tallos. La faena se interrumpió porque la presencia de extraños en la finca alarmó a una de ellas, quien de inmediato soltó el machete que usaba y desapareció entre la vegetación.

La otra no se inmutó. Permaneció agachada, pero atenta a lo que pudiera suceder. A cada rato levantaba la mirada con malicia, indecisa entre quedarse o seguir a su compañera.

El terreno estaba lleno de arena, pencas y cocos secos, pero a medida que se avanzaba el panorama cambiaba. Había piezas de orfebrería triturada que databan de la época colonial (1500-1700), regadas por todas partes. Ya no quedaba arena, sino un revoltijo de tierra negra y colorada, y se notaban las pilas de hojas de tallo tapando los huecos para disimular la situación.

Los fragmentos de cerámica y de herraduras oxidadas, esparcidos por el suelo, confirmaban lo que ya se sospechaba: personas desconocidas habían destruido parte del patrimonio histórico de Nombre de Dios.

Versiones

LA PRENSA/Demóstenes Ángel
DESTROZOS. Las piezas están totalmente destruidas.

Habían transcurrido 45 minutos desde la huida de la indígena, cuando de pronto apareció un hombre pequeño, de tez trigueña, pantalones remangados a la rodilla, descalzo y con una mancha negra en el labio inferior.

Llegó alterado, caminando con pasos cortos pero de prisa y con el dedo índice por delante. Ricardo Ruiz se llamaba y era el encargado de cuidar el terreno que está en la entrada del pueblo. Visiblemente furioso exclamó en voz alta: "yo no le temo al hombre, sólo le temo a Dios".

Se apresuró a explicar que desde que lo contrataron para cuidar el lote, hacía ocho meses, eso ya estaba así y que nadie, "durante su administración", había hecho eso, mientras señalaba el suelo haciendo referencia a la historia hecha pedazos. Aseguró que la tierra removida eran surcos que hacían los puercos cuando salían a comer.

Sin embargo, su hermana, Berta Ruiz Cunana –quien se había esfumado al notar la presencia de extraños– fue sorprendida por funcionarios del Instituto Nacional de Cultura (Inac) en junio pasado, cuando excavaba un terreno cercano, propiedad de un hombre llamado Aníbal Olmos.

No obstante, aquel día, según dijo Ruiz, Berta se estaba ganando una chamba, limpiando el lote que él custodia.

El terreno que cuida Ruiz de 8:00 a.m. a 4:00 p.m., le pertenecía a Magdaleno Ceballos, quien posteriormente lo vendió a una persona de nacionalidad india.

IN FRAGANTI

Hace cuatro meses las autoridades del Inac recibieron una denuncia anónima en la que advertía que personas desconocidas hacían excavaciones en busca de huacas en dos terrenos de la comunidad de Nombre de Dios. La veracidad del aviso se comprobó cuando se realizó una inspección en el área y se sorprendió in fraganti a los responsables: tres adultos, todos indígenas, según se informó.

Por la falta de sanciones penales, el caso fue llevado a la corregiduría del área. Eudocia Molinar, la corregidora que atendió la denuncia, amonestó verbalmente a los implicados y les prohibió huaquear en el lugar. No obstante, una semana después volvieron a la misma práctica, según confirmaron las autoridades en una segunda inspección.

Según los indígenas involucrados, las piezas encontradas se las compraba el dueño del lote, Aníbal Olmos, de contextura gruesa y apariencia descuidada, que vive en el pueblo y que se pasea en chancletas por el lugar, cargando una carretilla llena de chécheres.

Al ser consultado, Olmos negó la aseveración y afirmó que desconocía que en su lote las personas entraran a huaquear; sin embargo, amenazó a los policías con demandarlos si se atrevían a realizar rondas en el sitio sin antes pedirle permiso.

Desde ese entonces, por temor, las autoridades locales no han vuelto al lugar.

SANCIONES

Cierto o no, las piezas fueron exhibidas en una página de la internet para su venta.

La Ley No. 14 de 5 de mayo de 1982, que dicta medidas para la custodia, conservación y administración del Patrimonio Histórico de la nación, prohíbe en su artículo 28 la investigación o excavación de sitios arqueológicos por parte de un particular, agencia o personas, así como también la venta, canje y exportación de materiales arqueológicos.

El artículo establece multas que van de mil dólares a 10 mil dólares para las personas que violen la disposición.

Otra visita

En una tercera visita, a mediados de octubre, funcionarios del Inac acudieron a Nombre de Dios, pero esta vez visitaron el terreno del ciudadano indio, y aunque no pudieron encontrar a nadie buscando piezas arqueológicas, sí se percataron de que las excavaciones clandestinas continúan.

Ruiz insiste en que él no está "covando" (excavando) en el lugar y que sus cuatro hijos dependen del salario que le pagan por cuidar el terreno. Paralelamente, el hombre tiene tres trabajos más que no le permiten estar al 100% en el lote.

Tomás Mendizábal, jefe del Museo Contemporáneo del Inac, manifestó que la institución cuenta con innumerables artefactos arqueológicos, en su mayoría del periodo precolombino, pero tienen muy pocos pertenecientes al periodo colonial.

Añadió que pocos sitios coloniales han sido explorados científicamente y Nombre de Dios es uno de ellos, en donde nunca se han hecho excavaciones arqueológicas, por lo que considera que con esa huaquería se ha perdido mucha información histórica.

LA HUAQUERÍA ES ILEGAL

DENUNCIA: Las personas pueden llamar al Inac al 232-7466 o a la Policía Nacional al 104 para denunciar a los huaqueros.

PERMISOS: La ley faculta a la Dirección de Patrimonio Histórico a otorgar permisos para excavaciones que tengan fines científicos.

PIEZAS: Las piezas decomisadas datan de la época colonial que comprende el periodo entre 1500 a 1700.


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