| TENDENCIAS. SERIES Y CANALES.
La nueva televisión
La pantalla chica ha sido invadida por una nueva generación de series que mezclan dos o tres géneros narrativos, originalmente pensados para un tipo específico de programas. Lo curioso es que, incluso, un sólo programa puede considerarse como género televisivo ‘per se’. 755764Carolina Proaño Wexman
carolinap@prensa.com
Los géneros televisivos hoy juegan un rol vital en la programación de un canal. Cada categoría o género es componente central en la creación de un programa, su estrategia de programación, los hábitos de la audiencia y en algunas ocasiones, la controversia pública.
Definir el género de un programa de televisión le permite al espectador distinguir las opciones disponibles y elegir los canales que se acerquen a sus intereses. Con los años y el aumento de canales de televisión (de cable o señal abierta), la oferta televisiva es cada vez mayor, como menor es la línea que divide a cada género televisivo del otro.
Las cadenas y productoras, en su afán de captar la mayor cantidad de audiencia posible, le han agregado a sus series recursos narrativos que originalmente eran pensados para ciertos programas, generando nuevos subgéneros en cada categoría. La comedia de situaciones (sitcom) renuncia a las risas pregrabadas y el drama baja su tono para fundirse el uno con el otro; la ciencia ficción renuncia al método científico para acercarse a la fantasía más descabellada o a las historias del lejano oeste; las familias bien constituidas dejan de ser las protagonistas para darle paso a los padres solteros y viudos; se crean series con chicas pero sólo para chicas; los programas que una vez fueron intelectualmente interesantes se dejan explorar por el culebrón; y el mito de la rubia tonta finalmente se transforma en teoría comprobada.
ADIÓS, ARISTÓTELES
La gracia de la tele es que todo puede suceder. Así es como drama y comedia se entremezclan —mientras Shakespeare se retuerce en su tumba— para crear el dramedy, una suerte de programa que mantiene el contenido de un género como recurso predominante (drama o comedia), pero con matices del otro. Las risas pregrabadas del sitcom quedan en el pasado, así como su duración (que adopta la de la serie dramática: una hora) y, de paso, el contenido del drama se aligera (Ally Mcbeal, Huff o la nueva Ugly Betty).
DRAMA, AMOR Y VESÍCULAS
ER inició, en los 90, la moda de los bisturís. La acción y el drama se desarrollaban dentro de la sala de emergencias y se concentraron en la personalidad de los protagonistas como médicos sin vida propia —y muy poco sentido del humor—, más allá de las blancas paredes del hospital.
El nuevo siglo cambió el perfil psicológico de los médicos para convertirlos en marionetas del amor (o el sexo) interla-boral (Gray’s anatomy, Nip/Tuck), creando un nuevo género: el medidrama. ER no se salvó. Todos con todos, embarazos y matrimonios. Tal y como se los recetó el doctor.
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