| FASE EXPLORATORIA.
Gobierno y ELN concluyen ‘cortejo’
Silvia Ayuso
La Habana. -El gobierno colombiano y la guerrilla del ELN dieron ayer por finalizada la fase "exploratoria" que en el último año les llevó a sentarse hasta en cuatro ocasiones a conversar en La Habana. Sin embargo, antes de llegar a un compromiso final, todavía quedan muchos "acuerdos prematrimoniales" por resolver que no hacen visible por el momento una fecha concreta para el deseado desenlace de paz.
De hecho, aunque coincidieron en que a partir de ahora se entra en una nueva fase del diálogo, ni el alto comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo, ni el jefe negociador del ELN, "Antonio García", hablaron claramente de un comienzo "formal" de un proceso de paz y se limitaron a calificar los próximos pasos como de "transición".
La que comienza ahora es una etapa de "transición" en la que de lo que se trata es de "definir contenidos temáticos" que puedan llevar a "acuerdos sobre participación de la sociedad y creación de ambiente favorable para la paz", dijo el jefe militar del Ejército de Liberación Nacional (ELN).
La idea, según dieron a entender en La Habana al finalizar seis días de encuentros a puerta cerrada, es iniciar las negociaciones para definir un "dos ejes estructurantes". Una cuestión que, de acuerdo con lo anunciado, sería tratada en su próximo encuentro, a comienzos de diciembre, de nuevo en La Habana.
Pero dicho acuerdo no debería ser entendido tampoco como un proceso formal, sino la base a partir de la cual empezar a construir los "pisos" de una negociación.
El paso posterior sería la definición de la agenda de un proceso de paz propiamente dicho. Aunque para eso sí que queda aún un buen rato.
Con todo, sí se puede hablar de avances: "Lo más importante es que hemos ganado en interlocución", dijo Restrepo. "Nos hemos podido decir cosas que hasta ahora no se podían decir" y tratar temas "en profundidad", con un tono "más político", aseveró.
De hecho, pese a la usual cautela, tanto las partes como los observadores de los encuentros y los países que acompañan el proceso destacaron el ambiente decididamente más "positivo" que reinó en esta última ronda. Un encuentro en el que se pudieron ubicar con "claridad" los "puntos de encuentro" y tratar con "mutuo respeto" las "diferencias", según se destaca en la declaración final.
Para empezar, se ha producido el "reconocimiento" de las partes, un tema nada baladí teniendo en cuenta los años de desconfianza mutua, aún no disipada del todo, como quedó patente en las declaraciones de los negociadores.
La formalización de la inclusión de la sociedad civil como eje fundamental de las negociaciones supone además un adelanto y una muestra de flexibilidad, ya que fue un punto impulsado sobre todo desde el ELN. Aunque Restrepo puntualizara que aún hace falta "concretar" ese concepto y su integración en el proceso.
La voluntad de incluir dentro del eje de "ambiente para la paz" algunos de los temas más espinosos del conflicto, como los desplazados forzosos, los secuestros, la amnistía de los prisioneros e incluso un eventual cese de hostilidades, es también un punto a destacar. Si bien -una vez más- las dos partes dejaron claro que estos temas no van a ser nada fáciles de negociar.
"Si se sigue entendiendo que lo que hay en Colombia es una amenaza terrorista, va a ser complejo", advirtió ayer "Antonio García". Para el gobierno existe la necesidad de una "decisión clara" por parte del ELN acerca del fin de los secuestros y de una "suspensión de las acciones militares de todo tipo", replicó el comisionado de paz. "Sin un paso en este sentido, el proceso no avanza", subrayó.
Aunque ninguna de las partes haya querido en estos días admitir la eventual influencia de la suspensión de acercamientos decretada por el presidente, Alvaro Uribe, con la principal guerrilla del país, las FARC, el tema ha estado planeando durante toda la semana sobre La Habana y podría haber propiciado una mayor flexibilidad de las partes a la hora de discutir las condiciones de una futura -y eventual- paz.
"Ojalá pudiéramos ir con rapidez mucho más lejos", resumió Restrepo. "Pero el acuerdo base no es un acuerdo de papel, no es una manifestación de mutua voluntad, tiene que tener un impacto real en la vida del país y asegurarnos llegar a una segunda fase con consistencia".
Es decir, aunque se ha logrado el avance de sentar a los "contrayentes" a una mesa, todavía no suenan ni de lejos las campanas de boda. La fase de cortejo y reconocimiento mutuo puede haber concluido. Pero todavía está el espinoso tema de los "acuerdos prematrimoniales" que, dada la complejidad del conflicto, se prevé arduo y complicado.
Como decía estos días uno de los observadores de los encuentros, a la hora de tratar un conflicto de cuatro décadas, no sería extraño hablar de varios años de negociaciones. Un primer paso es la disposición de las partes a un compromiso. Pero fijar la fecha del desenlace es harina de otro costal... o de otra nueva ronda.
DPA
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