| GESTIÓN PÚBLICA.
Transparencia VS. corrupción
Reynaldo Rivera Peralta
El significado de la palabra transparencia se ha viciado. Todo el mundo se esmera en aparentar ser transparente, ya que ello se ha convertido en el sinónimo de decencia y rectitud, lo cual no lo es. Una botella de aguardiente es transparente, sin que ello signifique que contenga precisamente agua bendita.
Así, pues, ahora, porque se publiquen ciertos tipos de transacciones, planillas, actos públicos en los sitios de internet, ¿significa que en tales actos no haya altos niveles de corrupción? ¿De qué sirve saber quién se encuentra en cada planilla, si no se sabe cómo llegó a formar parte de dicha planilla sean de salarios o servicios profesionales o si no se sabe qué es lo que hace o si hace lo que debe hacer?
Existen muchos contratos de servicios profesionales, de asesorías, a nombre de unos, pero que son otros los que cobran el producto de los contratos. ¿Quién determina el valor de los contratos por servicios profesionales y en base a qué? ¿Será por el nivel jerárquico dentro de la pirámide de la influencia? ¿Son necesarios esos contratos para cumplir con propósitos de eficiencia en las instituciones estatales?
Vemos, pues, que de manera transparente, el gobierno se gasta millones de dólares en cosas evidentemente superfluas, y, por otro lado, entrega con gotero algunas limosnas a los más necesitados y marginados del país. ¿Es sensato entregarle 35 balboas a una familia de cinco personas para que subsistan durante un mes, mientras por otro lado se gastan cientos de miles de dólares en propaganda de estatal? Eso es transparente porque es totalmente visible, pero no es decente, ni es moral, ni es justo, ni es correcto.
Tal como el mejor maleante se las ingenia para hacer la trampa burlando los controles, así los gobernantes le han dado la vuelta al término y bajo la aplicación de un significado correcto, ahora trabajan arduamente por ser (mejor dicho, parecer) transparentes, pero no les interesa, en lo absoluto, bajar los niveles de corrupción. La tónica ahora es ¡muchachos roben todo lo que puedan, pero con transparencia!
¿Alguien se pregunta el porqué de la propaganda estatal? Si el partido que gobierna desea hacer alarde de sus hazañas y proezas, ¿por qué su propio partido no sufraga estos gastos? ¿Por qué limitar los presupuestos de los hospitales, para gastárselos en propaganda de un partido político, más aún, fuera del período electoral? Las propagandas se hacen para captar clientes y los ciudadanos no somos clientes.
¿Es legal usar los fondos del Estado para publicitar un trabajo o gestión que es su responsabilidad? Los gobiernos se eligen para que administren eficientemente el Estado. Ahora bien, si es legal, ¿por qué no se legisla prohibiendo tales actos?
Creo que es el momento de cambiar la palabrita "transparencia" por otra que satisfaga nuestros ideales de comportamiento de los gobernantes. Queremos más eficiencia, más decencia, más respecto, menos despilfarro, menos corrupción.
El autor es ciudadano panameño
Además en opinión
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