| CRISIS SANITARIA.
Es hora de evaluar sistema de salud
Francisco Sánchez Cárdenas
Ante la grave crisis en que se ha sumergido la moral del sistema de salud y sus diferentes componentes humanos, es imperativo rediseñar todo el sistema de prestación de salud, pues tenemos que reconocer que el actual llegó al máximo de su desarrollo.
La utilización de una sustancia con características toxicológicas de devastadoras consecuencias debe ser investigado y los culpables ejemplarmente castigados, ya sea que el delito sea por omisión de controles o, peor aún, si el dietilenglicol, que es más barato, fue vendido o adquirido para ganar una licitación unos o para disminuir costos de producción otros. Después de los fallecimientos de decenas de panameños, lo importante es reconocer que el sistema ha fallado y que es hora de crear un verdadero instituto autónomo que se encargue de la protección de los alimentos, los medicamentos y los insumos que son ingeridos y utilizados por los panameños.
Por los años 70 los indicadores de salud dieron un vuelco hacia la positividad, mejorando la mortalidad infantil, la cobertura de la mujer en gestación, la letrinación, la dotación de agua potable, etc. Ello mejoró sustancialmente los indicadores de salud. Las causas de muertes más frecuentes en el país cambiaron también de manera radical, dejó de ser frecuente la muerte por diarreas, desnutrición, tuberculosis, malaria, tos ferina, etc., ahora lo son los accidentes, la violencia, las enfermedades cardio-cerebro-vasculares, etc.
Es decir, las causas de muerte y enfermedades cambiaron y nuestros conceptos de política de salud sufrieron muy poca variación de adaptación a los cambios por las patologías emergentes producto del desarrollo. La prevención debemos seguirla profundizando, fortaleciendo y dejarla bien estructurada para que siga funcionando en el futuro. Con lo anterior deseo expresar que los programas originales cumplieron su cometido, pero me pregunto si los programas existentes están cumpliendo su función o si existen programas adaptados a las nuevas realidades: ¿habrá cambiado de visión el político, el administrador, el personal de salud y los funcionarios del sector?
Evidentemente que muchos de los participantes en el sistema se han quedado anclados en el pasado, pasado que nos decía que "la medicina se podía hacer con un estetoscopio y debajo de un palo de mango", concepto que en su momento fue la clave para los cambios que eran necesarios realizar, pero que algunos quieren seguir practicando equivocadamente por aspiraciones políticas.
Se debe crear el Sistema Nacional de Salud para que el sistema hospitalario público y privado sea adaptado para la atención de los casos en los diferentes niveles. En este sistema todos los participantes en la atención de la población deben actuar de manera mancomunada, tanto para la consulta externa como para la hospitalización. El mecanismo de integración de los hospitales privados sería a través de un sistema de licitación pública.
Este sistema tendría como principal objetivo atender con dignidad a toda la población. Con dignidad deseo significar la atención a la comunidad en consultorios y hospitales limpios, bien dotados y seguros. Significa también la responsabilidad de atender a las personas cuando necesitan la atención, y no cuando el sistema pueda atenderlos. Además, se debe atender con respeto a la población; y respeto es que los pacientes no tengan que levantarse a las tres de la mañana y, en ayuno, para aspirar a un cupo de consulta, laboratorio o rayos X. Respetar a la población es que cuando llegue a la ventanilla, en ayuno, no se le diga que los cupos se acabaron o que el doctor no llegó. Buena prestación y respeto es que desaparezcan de una vez por toda la mora quirúrgica. Nuestros conciudadanos deben recibir las mejores medicinas, los mejores insumos y deben ser atendidos con el mejor equipo.
Los "anclados ideológicos del pasado" y los que desean mantener el sistema actual por beneficios personales que se derivan del caos existente, y que con su actitud mantienen inoperante el sistema de salud con las graves consecuencias que hoy día estamos viviendo, enarbolarán contra esta propuesta la bandera de la privatización del sistema y que es un atentado contra la medicina privada. Al contrario, ello conllevaría democratizar el sistema haciéndolo accesible a una población que está recibiendo atención paupérrima. La medicina privada se desarrollaría aún más. Todo esto se ha experimentado con buenos resultados en todos los países que lo han puesto en práctica; es decir integrando lo público con lo privado.
Aprovechando la red de atención primaria de la enfermedad de la Caja de Seguro Social de el Ministerio de Salud y de las entidades privadas de cada corregimiento, la población sería atendida de manera inmediata en consulta externa. Este Sistema Nacional de Salud estratificaría de manera integral la atención secundaria y terciaria de manera distrital, provincial y nacionalmente. Y los casos que ameritan hospitalización se harían en esa red regional y nacional, tomando en cuenta las entidades privadas que logren participar a través de un sistema de licitación.
Negarnos a modernizar el sistema de salud es ir en contra de la dignidad, el respeto y la salud de la población. Es negarle a los panameños y panameñas, con mejor salud, mayor capacidad de desarrollo.
El autor es médico
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