El traslado del director de la Autoridad de Tránsito a otro puesto anodino dentro del Gobierno parece una burla a una sociedad que exige contundencia en las soluciones y acción drástica contra los responsables del caos en que está el transporte público. El Ejecutivo viene dando tumbos al enfrentar las dos graves crisis del último mes. No basta con hacer rotaciones o con montar operativos improvisados y superficiales.
La solución es de fondo y requiere, entre otras, que el Presidente asuma su función de primer mandatario y empiece a exigir cuentas. Que cada ministro, jefe, director de departamento sea llamado a responder a las interrogantes que hemos elevado como ciudadanía y que aún permanecen sin respuesta. Nada se sabe de los responsables del fallecimiento de los 34 envenenados.
Nada se sabe de los responsables de la muerte de los 18 calcinados. Resultados y sanciones que pongan fin a esta cadena de negligencias, desaciertos y falta de controles. |