Mano de Piedra y su gran legado
Gustavo Ampudia P.
gampudia@prensa.com
OPINIÓN I No cabe la menor duda de que Roberto Mano de Piedra Durán es, y será por mucho tiempo, la insignia del boxeo panameño.Durán, quien el pasado sábado ingresó al Salón de la Fama de Los Ángeles, Estados Unidos, ha dejado el nombre del Panamá por todo lo alto durante cinco décadas y eso no tiene precio.Conocí a Roberto a finales de la década de los 80, antes de ganar su cuarto título mundial y desde entonces aumentó mi admiración hacia él.Pensaba que una persona con tantas glorias perdería algo de la humildad que lo caracterizó desde el inicio de su carrera. Pero el Cholo siguió igual.
En Los Ángeles, durante su ingreso al salón de la fama, el panameño se robó el show, según me comentaron colegas que asistieron a la ceremonia.Escuchó a todos sus fanáticos, firmó un sinnúmero de autógrafos y siempre con esa personalidad pegajosa característica en él.Esto es un ejemplo para los nuevos atletas que deben mantener la humildad y sencillez pese a obtener éxitos y brillo.Mañana, viernes, llega Durán y se le hará un homenaje por su gloriosa carrera profesional en El Chorrillo, a partir de las 3:30 p.m.Felicidades, Roberto, por ser el campeón de todos.
El autor es periodista
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