Los resultados serán sus jueces
Campo Elías Estrada
cestrada@prensa.com
OPINIÓN. En Colombia, el Pibe Carlos Valderrama acaba de decir que no estaba de acuerdo con que se trajera a un técnico extranjero para que dirija al equipo cafetero, en alusión al argentino Marcelo Bielsa, que es el que más suena para ese cargo, porque aparte de lo costoso consideraba que en su país hay técnicos capacitados para tomar la dirección de la selección mayor. Hugo Sánchez y Cuauhtémoc Blanco también dijeron algo parecido con respecto al próximo técnico de México.
En Panamá le escuché decir algo similar a Alfredo Poyatos, ex compañero de Julio Dely Valdés, que estimaba que el ex jugador colonense tenía toda la capacidad para hacerse cargo de la dirección de la selección absoluta por la experiencia acumulada en su larga y exitosa carrera como futbolista en el exterior.Que no quepa la menor duda de que en Panamá los Dely tienen casi toda la aprobación del público, que por estos días se siente regocijado por la racha de triunfos en los amistosos como timonel del seleccionado mayor. Incluso, hasta han pasado por alto que los hermanos estén dirigiendo tres selecciones casi de manera simultánea.
Alberto Blanco, por ejemplo, me decía el otro día, que la ventaja de Julio Dely es que fue su compañero en el equipo mayor, que los conoce a todos, y que los actuales jugadores saben cuál es la idea que quieren los Dely, lo que restaba entonces era interpretarlas en las cancha.
Es obvio que la dirección de la selección absoluta no es una cosa de apuros o que represente mayores dificultades para la Federación Panameña de Fútbol, porque este es un grupo que se conoce y si se mira por el campo de la dirección, como decía Julio, el cuerpo técnico está familiarizado con el entorno y los rivales del área, lo contrario de lo que pasa con las selecciones Sub 17 y Sub 20.Es un hecho, que la dirección de las selecciones nacionales de fútbol de Panamá tienen un punto muy particular, pues hoy están siendo dirigidas por el mejor futbolista que haya dado esta tierra. Los juveniles tendrán la oportunidad de asimilar todo ese bagaje que ningún jugador ni técnico panameño pueda tener como Julio Dely.
La docencia, tal vez, sea una desventaja, pero la están adquiriendo sobre la marcha. La mayor, por su parte, seguirá un proceso con un técnico que también fue parte de ella.Sin embargo, en su acelerada carrera de técnicos Julio y su hermano tienen dos retos antes de llegar a la Copa de Naciones de 2007, con las eliminatorias de las selecciones Sub 17 y Sub 20. Si los resultados se les llegan a dar, magnífico, pero si sucede lo contrario, qué no dirán los aficionados. Igual que como les pasó en su etapa final como jugadores.
Fíjense lo que aconteció con Gary Stempel y René Mendieta, a pesar de que clasificaron cada uno un equipo a un Mundial Juvenil, en algunos medios se les denigró su trabajo, muchos no le reconocieron su labor. Ahora qué dirían si a los Dely no se les dieran los resultados con el equipo Sub 20, principalmente, y que por cosas de la vida se trastabillara con el equipo mayor.
Ese es el gran reto que tienen los Dely. Remar contra la corriente, mantener o mejorar todo lo que se hizo con las dos últimas selecciones Sub 20 y con el equipo mayor.Ese es el panorama que tienen por delante. Hoy todo está a su favor por lo de los amistosos, pero la hora de la verdad está todavía por llegar.
El autor es periodista
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