Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Contáctenos
  EL IMPRESO  
Hoy por hoy  
 
   
  Opinión  
  Perspectiva  
  Deportes  
  Mundo  
  Economía y Negocios  
  Vivir +  
  Reseña  
  Sociales  
  Horóscopo  
     
  SUPLEMENTOS  
  Ellas Virtual  
  Martes Financiero  
  Aprendo Web  
  Reseña Empresarial  
Pulso de la Nación
  SERVICIOS  
Titulares por
e-mail
Columnistas
Guía del sitio
Tarifas
¿Quiénes somos?
Contáctenos
  TIEMPO LIBRE  
Turismo
De interés
Cartelera de cines
De noche
 
  PÁGINA DEL LECTOR  
Porque nuestros lectores sí cuentan
  CANALES  
Salud
Psicología
Psicología sexual
Bebés
Hogar
Mascotas
Tecnología
Cine
Libros
Farándula
Discos
Reportaje especial
Panamá, viernes 13 de octubre de 2006
 

PROYECTO DE MODERNIZACIÓN.

El Canal de Panamá frente a la cultura de la pobreza

Ana Elena Porras

El análisis que sigue intenta aportar una lectura antropológica del debate nacional frente al proyecto de la ampliación del Canal de Panamá. En consecuencia, toma como referencia el trabajo magistral de un antropólogo muy polémico en los años de 1965 a 70 por innovador. Me refiero a Óscar Lewis y su original tesis sobre la cultura de la pobreza, explicada en sus libros: Los Hijos de Sánchez, La Vida, Cinco Familias y La Cultura de la Pobreza. Además de desarrollar técnicas de la investigación etnográfica innovadoras para su época y vigentes en el presente, Lewis defendió una tesis que remeció la antropología predominantemente estructuralista-marxista de las décadas del 60 y 70, razón por la que fue vorazmente criticado. No obstante, sus conclusiones han sido recientemente incorporadas en todas las teorías sobre actitudes y conductas orientadas al éxito para empresas y negocios que se cocinan en la Universidad de Harvard y en las teorías psicológicas actuales sobre los procesos de enseñanza-aprendizaje en la educación.

Óscar Lewis, en efecto, estudió la población pobre urbana de los suburbios de México. Y señaló que existe algo más que la pobreza en sí, como un fenómeno puramente socioeconómico de carencias: descubrió que existe una cultura o subcultura de la pobreza, como un sistema de ideologías, conductas, actitudes y estilo de vida, que permite a los pobres sobrevivir y lidiar con la pobreza. Inversamente, advierte Lewis, la cultura de la pobreza, al mismo tiempo que representa una eficiente estrategia adaptante a un escenario de pobreza, también crea mecanismos que perpetúan y reproducen la pobreza...

La caracterización de la cultura de la pobreza, según Lewis, incluye: (1) Carestía económica: falta de propiedad, efectivo y de acceso al crédito; (2) Conducta económica del día a día, vive siempre en el presente, carece de una visión de futuro. No ahorra. (3) Adopta un constante sentimiento de desesperanza, pesimismo, suspicacia y negativismo. (4) Desconfía de todo y de todos, especialmente de las autoridades y del Gobierno nacional. (5) Adopta un complejo de inferioridad y baja autoestimación. (6) Estructura familiar suele ser matrifocal, con ausencia o debilidad de la figura paterna. (7) Sus actores suelen ser grupos o individuos de un momento histórico de transición. Gentes que han sido desposeídas de sus tierras, de sus posiciones o que carecen de una identidad social sólida. (8) Bajo nivel de escolar o formación intelectual deficiente. (9) Poco sentido de pertenencia a un grupo social determinado. (10) Apatía o rechazo hacia la participación política organizada. (11) Conducta hostil hacia el orden establecido. (12) Conservadurismo frente a las tradiciones y rechazo a iniciativas innovadoras.

Es importante aclarar que el autor diferencia entre los pobres y la cultura de la pobreza, porque la cultura de la pobreza excede a la pobreza. Por ejemplo, existen personas recién promovidas a la clase media, portadores de la cultura de la pobreza y, por otro lado, puede superarse en individuos pobres excepcionales.

La cultura de la pobreza, según Lewis, suele producirse en naciones que atraviesan una transición colonial o neocolonial. Es frecuente también entre naciones con un capitalismo incipiente o primario como el de Panamá.

Si observamos las características enlistadas arriba, casi todas coinciden con la mentalidad del "no" a la ampliación del Canal: carece de un proyecto nacional de futuro, piensa que el presente del Canal (¿y del país?) es estático, congelado, antihistórico. Es pesimista, suspicaz y negativo hacia las instituciones del Estado, las autoridades y el futuro de Panamá. Parte del supuesto de una autoimagen de país negativa con complejo de inferioridad. No toma riesgos financieros por el futuro, ni siquiera planificados, porque asume la mentalidad de la pobreza... Rechaza la innovación bajo argumentos suspicaces, que carecen de sustentación científica y basados en experiencias pasadas negativas.

Ahora bien, la cultura de la pobreza es complementaria, efecto y consecuencia de una subcultura capitalista primaria y subdesarrollada, caracterizada por su amplia brecha de desigualdad social, su dependencia clientelista y estatista, su estructura todavía familiar, clasista y hasta racista.

El proyecto de la ampliación del Canal representa la oportunidad de modernización y maximización del Canal de Panamá, como principal empresa estatal. Pero, además, el Canal representa también un modelo nuevo para administrar el país y una excelente oportunidad para optimizar el Estado y la nación de Panamá, frente al desafío de redefinirnos culturalmente y reinventarnos en la cultura del desarrollo. Abandonando, así, la cultura de la pobreza, que no sólo pertenece a los pobres, sino también a sus líderes y a los intelectuales de la pobreza y, contradictoriamente, incluye a los capitalistas primitivos de Panamá. Tenemos los panameños, gracias a este proyecto de impacto económico nacional, la oportunidad de reinventarnos de manera afirmativa, optimista y ambiciosa, abandonando la auto imagen negativa de país pequeño, inferior y subdesarrollado. Se trata de un momento privilegiado y único que nos incumbe a todos: a los políticos, a los empresarios ricos, a la clase media profesional, a los trabajadores y también a los desempleados pobres.

En definitiva, el "sí" deberá asumir sus responsabilidades sociales, más allá de la ampliación del Canal, en la reconstrucción de un Estado de Panamá modernizado. El "no" deberá redefinirse en una nueva cultura del desarrollo, si no desea caer en la obsolescencia ideológica y política de una cultura de la pobreza, frente a un nuevo escenario de afluencia económica. Y los del "todavía no" o "más tarde si" deberán abandonar su ambivalencia oportunista, en un momento que exige valentía y definición.

Si gana el "sí", en el próximo referéndum del 22 de octubre, ganaremos todos los panameños la oportunidad histórica de participar, inmediatamente después, en el desafío de enrumbar a Panamá hacia el camino del desarrollo económico y humano que todos anhelamos.

La autora es doctora en antropología cultural

Además en opinión

Bonanza y…: I. Roberto Eisenmann, Jr.
¿Descubrimiento o salvajismo?: René Hernández González
El Canal de Panamá frente a la cultura de la pobreza: Ana Elena Porras
Los mártires de octubre: Roberto Luciano Sánchez Vallarino
Queremos la verdad, ¡y rápido!: Maritza de Barsallo



 
 
 
 
    BUSCADOR  
Google
Web
prensa.com
 
© 2006. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al Cliente.
En caso de necesitar mayor información accese a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.
Corporación La Prensa: (507)222-1222
Apartado 0819-05620 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá