Incertidumbre y desconfianza. Circulan diferentes hipótesis y se tejen las más variadas teorías en torno a la sustancia tóxica encontrada en el jarabe fabricado por la CSS. Los asegurados ahora ven con recelo las medicinas procedentes del laboratorio central y las farmacias de la CSS permanecían desoladas ante la abstención de los usuarios.
Pero, más allá de la alarma general y el justificado temor ciudadano, corresponde a las autoridades explicar de una buena vez las medidas que se están tomando para enfrentar y solucionar esta inaceptable situación. Para aumentar el horror, hemos descubierto que ninguno de los medicamentos elaborados por la CSS cuenta con un registro sanitario, tal cual lo exige la ley.
¿Por qué se ha exceptuado a la CSS de someterse a la rigurosidad del proceso de verificación antes de autorizar el consumo humano de los productos que manufactura? ¿Cuál es la justificación para este doble estándar sanitario? Está visto que las consecuencias al final las sufre indefectiblemente el asegurado. |