| REFERENDO.
El sustento del ‘no’
María C. Rodríguez
Tal como advertimos, lejos de orientar a la población, los altos ejecutivos de la Autoridad del Canal de Panamá durante estos últimos meses se han dado a la tarea de promover un voto favorable a su proyecto, sin disimulo alguno.
A todas luces ha faltado la objetividad en la discusión y el análisis de la propuesta, y lo que ha habido es una intensa campaña publicitaria que ha echado mano de viejas y conocidas técnicas de manipulación de masas. En la lista no ha faltado nada. Hemos visto desde cuñas con popular música reggae, seguidas por la repentina repartición de millonarias sumas entre las juntas comunales, hasta famosos deportistas del patio pidiéndonos el voto afirmativo. Causa tristeza tanta farsa y alegoría en un asunto tan trascendental para la nación.
No obstante lo anterior, y a pesar de la casi nula disponibilidad de medios y recursos para divulgar su opinión, los grupos contrarios a esta ampliación han logrado esgrimir de forma valiente, los irrefutables argumentos que sustentan el rechazo a la propuesta presentada por la ACP, y que ante la insistencia de los que pregonan que el "no" carece de razones, me he permitido resumir a continuación.
Votaremos no, porque es injusto que luego de 85 años de lucha generacional, cuando por fin el Canal es nuestro y empieza a dar aportes significativos a las arcas nacionales, los que administran la vía piensen que es el momento de ampliarlo, postergando con ello, la atención del gran pasivo social que hoy tiene el Estado para con la población. En lo personal me resulta increíble que me pidan que apruebe un tercer juego de esclusas, cuando para trasladarme de mi residencia a mi lugar de trabajo, debo sufrir un calvario diario, debido al pésimo estado de la limitada infraestructura vial de mi comunidad.
Votaremos no, porque los planteamientos de varios ex altos funcionarios de la entidad canalera (entre ellos un ex administrador), y profesionales con vasta experiencia en el ámbito marítimo internacional, son categóricos al señalar los altos riesgos de este megaproyecto, cuyos costos no han sido correctamente estimados.
Votaremos no, porque algunos usuarios del Canal, ya han manifestado su inconformidad con el aumento progresivo de los peajes, como método de financiamiento de la obra (ver Martes Financiero, en La Prensa, edición del 19 de septiembre de 2006).
Votaremos no, porque la ACP en forma burlesca tilda de "visiones apocalípticas" fenómenos reales y actualmente palpables, tales como el calentamiento global y el deshielo polar, los cuales abrirán nuevas rutas a la navegación mundial sin costo.
Votaremos no, porque ya es fácilmente predecible la escasez de agua en el futuro, debido a las modificaciones del clima y del régimen de lluvias, con lo cual no podemos garantizar que habrá suficiente agua para la población, y para la operación de un Canal ampliado.
Votaremos no, porque estamos convencidos de que el Canal de Panamá, es y seguirá siendo competitivo, ya que a las navieras que utilizan la ruta, no se les va a ocurrir optar por barcos que no puedan transitar por las actuales esclusas, ya que, de hacerlo, tendrían que hacer uso de alternativas mucho más costosas.
Votaremos no, porque son falsas las expectativas de creación de empleos a través de la ampliación. Es evidente que la mejor forma de generar puestos de trabajo permanentes, es a través de la ejecución de un presupuesto anual de inversiones públicas en obras sociales de infraestructura, financiadas con los aportes que hoy produce la vía.
La autora es ciudadana panameña
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