| REFERENDO.
¡Mucho ojo… y cerebro!
I. Roberto Eisenmann, Jr.
Nosotros, los seres humanos, frente a una controversia pública en la que tenemos la obligación ciudadana de tomar posición y votar, tendemos a creer lo que deseamos creer, y no en los hechos objetivos. Proyectamos nuestras propias experiencias y sesgos para llegar a una conclusión sin haber prestado atención a los hechos objetivos. Además, tendemos a generalizar usando un evento que poco o nada tiene que ver con los hechos, escuchamos poco, oímos selectivamente solo lo que queremos oír… somos propensos a racionalizar nuestras emociones… poco distinguimos entre lo irrelevante y lo relevante… tendemos a sobre-simplificar distorsionando la realidad… juzgamos mucho por las apariencias, y no profundizamos en busca de las realidades objetivas.
Rara vez examinamos las evidencias objetivas para formarnos una conclusión racional. Somos seres emocionales: en nosotros hay amor, miedo, odio, lealtad, celo, rabia, esperanza. Nuestras emociones son sensitivas y frágiles, lo que nos somete inconscientemente a la manipulación con la que otros nos pueden llevar a aceptar como verdad lo que es hasta mentira. Nuestros sentimientos son importantes, pero debemos cuidarnos de no actuar tan solo por sentimientos, ya que podemos terminar por poner en peligro el futuro.
Por otra parte, estamos sometidos a un bombardeo de propaganda. Recordemos que aun cuando la propaganda pueda contener valiosa información, ésta es selectiva y fundamentalmente apela a nuestras emociones, no a nuestra racionalidad.
Esuchamos a diario, a personajes abogando por el "Sí" y otros por el "No". ¡Mucho cuidado con aquellos que hablan de lado y lado con un tono de sabiondos, pues pueden llevarnos a pensar emocionalmente… "si lo dice con tanta seguridad, debe ser verdad". Durante los mil debates que he escuchado me ha tocado oír conceptos que sé que son mentira, expuestos –con un tono de seguridad de quien expone– como una verdad única.
En adición, cuidémonos de aquellos que usan epítetos abusivos contra los que opinan distinto; esto siempre es señal de una falta de argumentos serios. Debemos simplemente ignorarlos para efecto de nuestro análisis ciudadano.
¡Ojo! también con aquellos que procuran ganar nuestro voto asumiendo que somos ignorantes. Ejemplo de argumento: "si las navieras no han firmado documentos aceptando los aumentos de peaje, los aumentos proyectados son falsos", cuando en realidad se trata de estimados conservadores basados en realidades del mercado: hoy pagan 15% y hasta 1,500% más por reservar cupos… ¿cómo no van a aceptar 3.5% por año? Esto es parecido a los que dicen: "nadie ha podido comprobar con documentos que Dios existe, así que hay que concluir que Dios no existe"… "nadie ha probado con una decisión judicial que hay corrupción en la Corte, así que esto prueba que no hay corrupción"… ¡la gran flauta!
También cuidémonos –cuando presenciemos los debates– de aquellos que usan sarcasmo, ironía y ridiculizan al contrario. Tratan de provocar la risa para alterar la discusión y así desviarla de lo racional, porque les faltan argumentos sólidos.
Los ciudadanos estamos frente a la decisión más importante para nuestra nación... después de la de la independencia. Como ejemplo: una elección presidencial tiene valor por cinco años y si nos equivocamos, podemos corregir en la próxima elección.
Esta decisión nuestra en cuanto a la ampliación definirá el Panamá de nuestros hijos, nietos y bisnietos… y mucho más allá. Ya sea que se incline usted por el "Sí" o por el "No", asegúrese que sea un voto racional, bien pensado, cuidándose de los naturales peligros de manipulación emocional a que somos sometidos a diario.
Para nadie es un secreto que yo he decidido votar "Sí", pero procuré que mi decisión fuera una conclusión racional evitando lo irrelevante, leyendo con cuidado todo el material de la ACP y todo lo que produjeron los que opinan distinto, cuestionando a la ACP con todas mis dudas y recibiendo respuestas, examinando los sistemas de contratación de la ACP, y presionando desde hace muchos meses al Gobierno para que convocara una concertación nacional sobre un pacto social que garantice la inversión y monitoreo por parte de la ciudadanía de los excedentes que producirá el Canal (proceso que, dicho sea de paso, hasta ahora va caminando satisfactoriamente).
¿Tengo yo la absoluta certeza de que todo saldrá como espero respecto a la expansión que aprobaré con mi "Sí"?… por supuesto que no. Siempre hay riesgos, pero así como hay riesgos al hacerla, también hay riesgos al no hacerla; quien busca un Panamá sin riesgos, se niega a vivir. Luego de mi estudio racional he llegado a la conclusión de que el riesgo, de no hacer la expansión, es muchísimo mayor que el riesgo de hacerla. Se puede dudar de los niveles de empleo, de las proporciones de los excedentes de nuevos ingresos para el país, y un largo etcétera, si se hace la expansión, pero no hay duda alguna de que si no se hace la ampliación no habrá más empleo, no habrá excedentes, pondríamos en peligro el activo más importante de nuestra nación liberada, y morirá la actual ilusión de inversionistas extranjeros cambiando radicalmente la situación de crecimiento económico que experimentamos actualmente.
Estemos claros: crecimiento no es desarrollo humano… pero sin crecimiento se elimina la posibilidad de desarrollo humano. Yo ya asumo que los panameños, luego de un análisis de los argumentos racionales de lado y lado, votarán mayoritariamente "Sí" y estoy dedicado alma, vida y corazón a garantizar – vía la concertación convocada por el PNUD– que los excedentes se dediquen al desarrollo humano de ese 40% de mis hermanos en la nacionalidad que están hoy excluidos.
Como panameños, veámonos todos (los del "Sí" y los del "No") en la gran fiesta democrática de las urnas el día domingo 22 de octubre votando –racionalmente y con orgullo patrio– por primera vez respecto a nuestro Canal… el Canal en que cada uno de nosotros es accionista-dueño.
El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
Además en opinión
• ¡Mucho ojo… y cerebro!: I. Roberto Eisenmann, Jr. • Evaluación y calidad educativa: Cristóbal Martínez R. • El bautizo social: Guillermo Ledezma Bradley • ¿Será necesario un Panamá de izquierda?: Carlos Eduardo Rubio • Formación permanente y autoformación: Hipólito Gill Suazo
|