¡Qué iluso es usted, señor Wever!
Harmodio Arrocha Jr.
harrocha@prensa.com
OPINIÓN I ¡Qué iluso somos. Pensar que un equipo que se embarcó con una mano adelante y la otra atrás nos traería de regreso una medalla en el Mundial de Béisbol Juvenil de Cuba! Antes del viaje lo dije: solo un milagro podía salvar a Panamá de la eliminación del Mundial, tal como ocurrió ayer ante los canadienses, pero yo voy más allá del desastroso papel que cumplió nuestro equipo, ya que ahora puede ser fácil para Aristides Bustamante asumir toda la responsabilidad de este nuevo fracaso del béisbol.
Aquí los únicos culpables son los dirigentes que no hacen nada para que las cosas cambien; se cometen los mismos errores, se escuchan las mismas lamentaciones y nuevamente incurrimos en las mismas improvisaciones. Y la argumentación es sencilla. Cómo exigirle una medalla a una selección maltrecha que no dispuso del tiempo ni de las condiciones adecuadas para prepararse, siendo aislada y marginada en el interior del país, y que en el peor de los casos llegó a Santis Spíritus a jugar a ciegas. Esa es mi opinión.
El autor es periodista.
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