| CAMPAÑA DE LIMPIEZA DOMINICAL.
A la playa con guantes
Modesto A. Tuñón F.
Muy temprano, cuando despuntaba el sol, empezó a llegar la gente a la avenida que bordea la playa de Panamá Viejo. La marea estaba baja y los grandes fangales dominaban el escenario marino. El ruido natural de este ambiente costero pronto fue transformado en voces, diálogos y el ruidoso entusiasmo de quienes llegaban a la campaña de limpieza dominical.
Sí, el 17 de septiembre es el día internacional de limpieza de playas y Panamá estableció su agenda con más de 60 puntos de trajín y un imbatible récord de participantes coordinados por unos 22 entes; entre los que sobresalen instituciones públicas, organizaciones no gubernamentales, empresas, colegios, representantes de la comunidad organizada y voluntarios. Se dice que representan uno de cada 250 habitantes del país.
La playa de Panamá Viejo es la sede emblemática de la campaña; al igual que El Valle de Antón, el sitio más afectado por la mala disposición de desechos. Ese domingo, todos concurrieron allí para el acto protocolar de apertura de la jornada. Sin embargo, la recolección ya había empezado en lugares como la playa de Las Lajas en Chiriquí; Cacique, Portobelo; La Playita en Colón y el río Mamoní en Chepo.
Los panameños hemos popularizado la práctica de deshacernos de los desechos de la manera más fácil y al parecer, los ríos y playas son los sitios adecuados para hacer desaparecer bolsas, latas, plásticos y cuando termina el año, todo tipo de muebles y sobrantes caseros. Eso también ocurre a la vera de los caminos y carreteras, como aquella que conduce al puente Centenario a través del Parque Nacional Camino de Cruces.
En Panamá Viejo la extracción de un colchón enterrado, constituyó todo un reto por la forma como fue "inhumado" en la arena. Igual sucede con las llantas abandonadas en la lama.
"El problema de la basura tiene dos orígenes: la gente misma y la falta de facilidades" –afirma Líder Sucre, director ejecutivo de Ancón, uno de los organismos promotores de la campaña–. Este ambientalista recuerda del papel que tiene esta jornada en la sensibilización comunitaria; también las prácticas cotidianas y la posibilidad del reciclaje.
Mientras cientos de funcionarios y voluntarios recorrían la playa de Panamá Viejo para limpiar, procesar y registrar; en la propia comunidad, a unos metros, la población parecía no darse cuenta de lo que ocurría. Las puertas reflejaban un lento despertar de la modorra que les deja el fin de semana.
Un joven que reparaba un vehículo y con quince años de vivir en esta comunidad, expresó que se enteraba en ese momento que se estaba haciendo limpieza; "no creo que a la comunidad le interese que la bahía esté limpia", afirmó con pesimismo. "La gente no ha aprendido a tener una ciudad limpia e inconscientemente tira papeles y basura por todos lados", concluyó.
La basura se le entrega a los "piedreros" que la llevan a la playa y allí sacan las latas y materiales para "la rebusca" y dejan los bultos abandonados, afirmaron mientras bañaban a su perro, dos hermanas, oriundas de provincias centrales y con cuatro décadas de vivir en el lugar.
Aún no termina la labor y las cifras preliminares indican que se ha recogido casi 63 mil libras de desechos y que el nuevo punto de limpieza, Costa del Este, también mantiene un algo nivel de acumulación. Lo preocupante es la cercanía de estos sitios con la bahía alta de Panamá, lugar de anidación y descanso de las aves migratorias y que ha sido declarado como área de importancia internacional.
Las estadísticas de los desechos recogidos este año son ilustradoras: materiales plásticos, 25%; botellas de bebidas plásticas, 18%; latas de bebidas, 9%; bolsas y envolturas, 8%. De acuerdo al origen de los desechos, un 85% proviene de actividades en la orilla y recreativos. La gente que se acerca a la costa y los ríos deja un impacto que afecta a los recursos naturales –aire, agua y suelos– y por tanto, al conjunto de la sociedad.
No basta con los voluntarios que por ejemplo aporta la Anam en todo el país para contribuir con estas tareas de limpieza en septiembre, en el contexto de la campaña internacional. La explosión demográfica ha convertido a los ríos en reservorios de la basura de los patios traseros y tragantes de aguas residuales de los poblados. Las transparentes corrientes fluviales de otrora permitían el esparcimiento y las excursiones dominicales.
Las perspectivas del desarrollo se verán afectadas con esta práctica de lanzar hacia atrás –las playas, costas y ríos– todo lo que nos sobra. Esto nos obligará a visitar estos lugares de tanto significado social con guantes para apartar la contaminación, lo que nada tiene que ver con las potencialidades socioeconómicas que representan para el país.
Estos recursos que hoy, un grupo de personas conscientes de su importancia trata de salvar, ocupan un lugar preponderante en la cultura nacional y aunque una gran mayoría de panameños pretende ignorar esta cualidad, también garantizan la salud de la población.
El autor es docente universitario
Además en opinión
• A la playa con guantes: Modesto A. Tuñón F. • Cosecha temprana: Ma. Mercedes de la Guardia de Corró • Los recursos hídricos: José Fierro D. • ¿Voto sí, o voto no?: Elías Horacio Ortega López • En nombre de la paz: Sonia Raquel T. García
|