| AMPLIACIÓN.
¿Voto sí, o voto no?
Elías Horacio Ortega López
Somos una familia numerosa, casi ninguno pertenece a partido político alguno. Todos, de una manera u otra, hemos salido adelante por esfuerzo propio, gracias al ejemplo de trabajo honrado de nuestros honorables padres, acá, en el interior del país.
Mi hija trabajaba de auditora en una institución pública en Balboa, área revertida. Tuvo la dicha (o la desdicha) de ser nombrada durante la presidencia de la señora Mireya Moscoso, y una alegría muy grande porque era su primer trabajo de importancia y se auguraba un trabajo estable, por tratarse (así lo suponíamos) de una de las instituciones más respetables de la nación.
El 3 de enero de 2004, la dicha de la familia aumenta, cuando nos trae al mundo, como un regalo de Dios, a una hermosa bebita, que vino a brillar como una estrella dentro de la nueva familia, que luchaba por salir adelante.
Pero..., llegaron las elecciones.
-Papá, voy a votar por Martín, me gustan sus planteamientos; más empleos, mayor seguridad, cero corrupción.
-Bueno, hija, usted no pertenece a ningún partido, no tiene compromiso político con nadie, si usted cree que el señor Torrijos es la mejor elección... ¡adelante!, creo que muchos de la familia vamos a votar por él.
Y..., ganó Martín. En junio de 2005 le dieron sus vacaciones a mi hija y, al regresar, en julio, ¡sorpresa! (adivinaron amigos lectores), la carta, la famosa carta, la carta más temida, el terror de los empleados públicos cada cinco años: despedida.
Adiós sueños, sólo tres años de trabajo y una bebé de un año de nacida.
Hace poco, leyendo la página de opinión de La Prensa, me encuentro con un artículo del señor Carlos Arango, titulado: "Pacto de conciencia"; en donde su último párrafo me pone a reflexionar y me hace preguntar: ¿voto "sí" o voto "no" en el referendo.
El párrafo al que me refiero se explica por sí solo: "No dejes que los abusos de gobiernos pasados o del presente nublen tu criterio para hacer un pacto franco con tu conciencia. Esos abusos, que los ha habido, no debemos permitir que vuelvan a suceder, por eso vota responsablemente en las elecciones del 2009. Ahora, es otro el tema. Despréndete de amarguras, resentimientos y frustraciones del pasado...".
Sabias palabras del señor Arango, pero... ¿cómo se sentiría usted, amigo lector, si le hubiera sucedido a usted o su familia lo que aquí he contado? Eso se lleva por dentro y no es tan fácil olvidarlo.
Al igual que a mi hija, le pasó a muchos empleados que afincaron sus esperanzas, su futuro, en ese empleo que se esfumó como un efímero sueño y que al despertar se encontraron con la cruda realidad de que: "estás despedido".
Mi hija se siente frustrada. ¡Tanto estudiar!... ¿para qué? Yo le respondo con ese pasaje de la famosa Desiderata: Hija: "disfruta de tus logros, como los proyectos. Que el interés por tu propia carrera, aunque sea muy humilde, se mantenga vivo; en los vaivenes que el tiempo obra en la fortuna, tu carrera es un verdadero tesoro. Sé prudente. Esfuérzate en ser feliz".
Pero mientras tanto... ¿voto sí, o voto no?
El autor es ciudadano panameño
Además en opinión
• A la playa con guantes: Modesto A. Tuñón F. • Cosecha temprana: Ma. Mercedes de la Guardia de Corró • Los recursos hídricos: José Fierro D. • ¿Voto sí, o voto no?: Elías Horacio Ortega López • En nombre de la paz: Sonia Raquel T. García
|