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Reportaje especial
Panamá, domingo 24 de septiembre de 2006
 

UN BARRIO Y UN PROYECTO. LA PRIMERA PROMOCIÓN COMERCIAL DE PANAMÁ.

Raíces

La exposición de 1915

El porqué fueron levantados estos edificios puede constatarse al inicio de nuestros textos de hoy. Tenga usted la bondad de leerlos. Este proceso de construcción que aquí se ve, se desarrollaba en el edificio de agricultura de la exposición a la cual hoy nos referimos. Fue por medio del contrato del 8 de agosto de 1914, celebrado con Einsemann y Eleta, y por 12 mil 750 dólares y por un retraso a cargo de las lluvias que impedían el relleno, no se comenzó hasta el 4 de septiembre del mismo año. Se esperaba terminarlo para enero de 1915. Fue el único edificio con cúpula existente en esta capital. 739768

Fue en el año de 1912 cuando la Asamblea Nacional, aprobó la Ley #42 que autorizó al Poder Ejecutivo, el cual había presentado un proyecto que haría factible la presentación de una feria agrícola, comercial e industrial en la ciudad de Panamá.

Se invitó tan sólo a participar a los países de América y España, pero los comerciantes locales solicitaron con éxito que los de Europa y otros continentes también pudieran asistir.

A las naciones que vinieran se les obsequiaba un lote, a fin de que pudiesen erigir los edificios de sus embajadas. Tales fueron entre otros los casos de España, Cuba y unos pocos más.

El presidente Belisario Porras quería con este evento, conmemorar la reciente inauguración del Canal y un aniversario más del descubrimiento del océano Pacífico, además de resaltar en el plano internacional la presencia de nuestro país.

El hecho de que se estuviera librando la primera guerra mundial y que varios otros países tuvieran eventos semejantes anualmente, fueron obstáculos para que la exposición panameña tuviese una asistencia más nutrida.

Pero Porras aprovechó que se trazaran los lotes, las infraestructuras necesarias, se construyeran edificios, calles y avenidas para formar el nuevo barrio de La Exposición, que contribuyó a la necesaria expansión de esta urbe empeñada en crecer.

Se trata de un edificio dedicado al comercio en la misma exposición. El contrato de su construcción se adjudicó el 27 de junio de 1914. Sus trabajos se iniciaron enseguida. Tenía forma de “V”, era el más amplio de todos los utilizados en el evento arriba mencionado. Estaba entre las calles 34 y 35 con las llamadas Avenidas 1ª y 2ª, las cuales fueron creadas para la exposición internacional. Arriba se ven las astas de las banderas que utilizarían las naciones participantes. Su construcción terminaría el 15 de enero de 1915. Tenía 81.40 metros de largo por 51.40 de anchura.

Raíces ha publicado ya tres páginas de dicha actividad, pero no los edificios que hoy les representamos.

Además de la primera autoridad del país ya mencionada, también tuvieron acción en lo relatado Ernesto T. Lefevre como secretario de Relaciones Exteriores, Juan B. Sosa en Gobierno, Carlos Clement como gobernador de esta provincia, Enoch Adames como alcalde de la misma y Juan Chevalier como edecán presidencial.

La junta encargada de los otros aspectos de la exposición la conformaron Narciso Garay como presidente, Roberto Lewis, Isidro Herrera, Carlos Endara, como vocales y Eduardo Velarde, como secretario. Otra comisión de trabajo estuvo constituida por Ramón Arias F., presidente y como vocales: Julio Heurtematte, Camilo Quelquejeu, Horacio F. Alfaro y Joshua L. Maduro.

La exposición fue inaugurada el 6 de febrero de 1916, pero desde el año anterior había presentado algunas actividades.

Por ser de gran interés vamos a enumerar la lista de los comerciantes nacionales a los cuales se les invitó a participar: Acrich, Alvarado, Álvarez, Arosemena, Bertoli, Boyd, Brown, Canavaggio, Cardoze, Chiari, De Castro, De la Espriella, De Obarrio, De Sola, Del Valle, Díaz, Duque, Durán, Endara, Espinoza, Eisenmann, Eleta, Fat, Fidanque, Fong, García, Guerra, Henríquez, Herrera, Herbruger, Jiménez, Lindo, Lyons, Misteli, Müller, Oduber, Pereira, Pineda, Pinel, Pizza, Preciado, Salguero, Salmón, Sosa, Solís, Toledano, Ullrich, Van der Hans, Vilá, Villalaz, además de bancos y otras entidades.

Los edificios que aquí aparecen no han debido ser destruidos, ¿pero quien podrá hacernos cambiar? Hubiesen continuado siendo de gran utilidad como lo han seguido siendo dos que no aparecen aquí, que fueron levantados para el mismo certamen y que hoy ocupan la Gobernación de la provincia y la Procuraduría de la Administración. Y menos mal que aún no se había desatado la epidemia de edificios altos que pronto harán que esta ciudad sólo se pueda ver desde el aire o desde el mar.

Por último les mostramos el edificio de educación construido con tan sólo 36 mil 850 dólares. Se firmó su contrato de edificación con E. Weigle el 24 de septiembre de 1914. Las maderas utilizadas en él fueron traídas desde Estados Unidos. Los trabajos de relleno para él también fueron muy lentos. No pudimos averiguar qué clase de actividades educativas se llevarían a cabo en él durante la exposición.

En el suelo nada de parques, ya se dice que se está pensando en mudar el parque Urracá a las áreas verdes que vendrán (verdes, no por la vegetación sino por los dólares que algunos piensan desde ahora van a ganar) ¡qué barbaridad! y que después de seguro será para nuevos edificios, más fortunas y más incomodidad y falta de respeto a los ciudadanos que lo único que deseamos es vivir tranquilos, en paz, en silencio, sin estrés y rodeados de más naturaleza y menos cemento. Esa lucha debería ya irse planteando para que se pueda ganar. Y hablando de negocios ¿quién quiere otro muy bueno también? pues será el de vender cuellos ortopédicos. Todos los necesitaremos por los dolores en la nuca que nos traerán tan solo mirar para arriba a los futuros rascacielos que para nuestro mal pronto nos invadirán.

Textos: Harry Castro Stanziola
Fotografías: Ricardo López Arias
Comentarios: vivir+@prensa.com


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