Las evidencias aparecen a diario y son duras como una bofetada: Panamá continúa siendo un país de alto tránsito por el narcotráfico. Por eso, en vez de quedar satisfechos porque se logró aclarar el informe que reveló esta semana Estados Unidos, las autoridades deberían enfocarse en el diseño de una política integral contra las drogas y en mejorar las estrategias operativas para combatirlas.
Porque hay una evidente desprotección de los funcionarios encargados de enfrentar a estas bandas y faltan más recursos para cubrir las enormes áreas de la geografía nacional que usan los traficantes. También es urgente fortalecer los servicios de inteligencia pues de lo contrario la búsqueda de un cargamento será tan inútil como la de una aguja en un pajar.
Se entiende que duelan las críticas pero solo con mayor apoyo y una verdadera estabilidad de fiscales y agentes operativos, se logra la experiencia necesaria para enfrentar este delito. Lo demás son simples buenas intenciones.
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