Los panameños saben lo que quieren y conocen su país. Quizá en mayor grado que los propios dirigentes que tenemos.
La encuesta que encargó Naciones Unidas para enfocar el llamado proceso de Concertación Nacional revela que para los ciudadanos el problema que hay que abordar con mayor urgencia es el de la pobreza (81.3%). No es casual, la pobreza es el resultado de otras muchas carencias que luego van apareciendo en la encuesta con menores porcentajes, como la educación, la salud, el empleo o el sistema de justicia.
El mensaje es claro: basta ya de parcheos temporales o de proyectos populistas. Panamá necesita de una visión de Estado, innovadora, creativa y generosa que ataje el crecimiento de la pobreza y siente las bases para un desarrollo más justo y equilibrado. No se trata de subsidiar ni compadecerse de los pobres. El objetivo debe ser incluirlos en la sociedad, provocar las oportunidades y dar la cobertura social y cultural necesarias para que salir de ese renglón de la estadística no sea una utopía o un golpe de suerte. |