| CASOS SONADOS SIN CULPABLES.
La Corte… nuestra vergüenza nacional
I. Roberto Eisenmann, Jr.
Leía en estos días dos noticias sobre la Corte Suprema que incrementaban mi vergüenza como panameño respecto a nuestro sistema de ?justicia.
Una salió en La Estrella de Panamá del martes 4 de julio, titulada "Investigaciones de Corrupción Paralizadas", en la que detallan los siguientes casos.
-Cemis, que contó con una confesión pública de un diputado acusando a colegas suyos de haber recibido –como él– "cartuchitos de billetes" de soborno para aprobar una ley y/o votar por dos magistrados de la Corte Suprema.
-Prados del Este
-Duro-dólares
- Fideicomisos de la Caja de Ahorros
-Caso PECC, y la vinculación de un ex presidente de la República con este hecho.
-Caso Partidas discrecionales usadas para gastos personales, vinculando a dos ex presidentes de la República.
-Equiparación de Panamá Ports
-Fundación Mar del Sur
-HP-1430... y un largo etcétera.
En la mayoría de estos y otros casos la intervención de la Corte Suprema fue para paralizar las investigaciones, y cerrar los casos para siempre.
En la otra, La Prensa publica una noticia en la que la presidenta de la Corte, con gran publicidad, llevó a la Fiscalía Auxiliar un caso de "gran corrupción"; se trata de la falsificación de 305 cupones de diésel y gasolina del Órgano Judicial. La Fiscalía formuló cargos a 10 despachadores de combustible debido a su presunta vinculación con este caso de gran corrupción. Los sospechosos laboran en estaciones de gasolina de Panamá, Coclé y Chiriquí y recibieron una medida de libertad bajo fianza del Juzgado Quinto del Circuito de lo Penal de Panamá; todavía está en investigación quiénes eran los que presentaban los cupones falsos. ¡La gran flauta!... no nos quepa la menor duda que los pobres despachadores de gasolina, seguro que con ingresos mensuales menores a los $300, terminarán todos en la cárcel y allí se pudrirán porque –como dice otra noticia– de las 29 mil audiencias de reos que se programaron en el año 2004… 12 mil 200 dejaron de efectuarse… muchas "por falta de transporte" para llevar a los reos a las audiencias. ¡Crasa ineptitud cuando se trata de los derechos humanos de los de abajo, mientras los ladronazos de cuello y corbata que viajan en helicópteros, yates y aviones jet privados, comprados con fondos del Estado, se doblan de carcajadas mientras hablan del sistema de "justicia"... y la Corte pidiendo que le doblen el presupuesto porque –según los magistrados– el problema de la justicia es "la falta de presupuesto". ¡Cuánto cinismo!
La Corte –la cúpula del sistema de justicia injusta de nuestro país– sigue siendo nuestra vergüenza nacional y continúa poniendo en peligro la democracia que tanto nos costó conseguir a todos.
La democracia se fundamenta en la ley; cuando el sistema de justicia es el primero en burlarse de ella según el poder económico del interesado, el sistema entero puede colapsar en cualquier momento.
La Corte actual es el problema fundamental de todos los ciudadanos de nuestra República... ¡no descansemos hasta lograr adecentarla!
El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
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