| AMPLIACIÓN.
Para que no te engañen, vota ‘Sí’
Guillermo A. Cochez
A medida que nos acercamos al 22 de octubre, algunos empiezan a golosear su "triunfo". Esa supuesta victoria –a mi juicio– no deja de ser mental. Creen que con todos los embustes que han dicho, todas las dudas y dilemas que han creado y todo el desprestigio que han divulgado del actual gobierno –según esos– es posible llegar a la conclusión de que la mayoría de la población llegará a votar que "No" en el referéndum sobre la ampliación del Canal de Panamá. Su "triunfo", estarán imaginándose, será una derrota para un gobierno incapaz y corrupto, para un presidente indeciso, para las multimillonarias navieras, para los insaciables Estados Unidos de América, para los ricos y la oligarquía, para los bancos que nos endeudarían más, para todos los que, según su irracional y absurda lógica, "se iban a hacer más poderosos" con todos los trabajos relativos a aumentar la capacidad de nuestro Canal.
Afortunadamente, sus fundamentos para oponerse a la ampliación del Canal, además de rayar en lo hipotético e ilusorio, no llegan a convencer a nadie y mucho menos irradian respuestas a las preguntas que todos podríamos hacerles: ¿Cuántos puestos de trabajo producirá el que no se haga la ampliación? ¿Cómo podrá enfrentar el Canal, sin ampliarse, su crecimiento a corto, mediano y largo plazo? ¿Cómo podrá asumir el Canal los retos que la competencia mundial le plantea día a día? ¿Qué esperanza diferente a las nuevas construcciones canaleras pueden ofrecer los que a rajatabla se oponen al proyecto aun siquiera antes de que se divulgara el mismo? Además de la satisfacción de sus intereses políticos –que todavía no encuentro otros que no sean los de desestabilizar el país– ¿Qué alternativas ofrecen estos pequeños, pero vociferantes grupos?
Esos mismos que hoy se oponen a un proyecto que bien podría darle el vuelco hacia lo positivo a la sociedad panameña, si viviesen en la época de Cristóbal Colón, hubiesen criticado al rey Carlos V de España por visualizar el importante futuro de nuestro istmo o hubiesen estado en contra de los esfuerzos iniciales de los franceses por construir la vía interoceánica.
Pero el lograr la realización de ese sueño de aprovechar al máximo los beneficios de nuestro Canal, se tiene que hacer bajo el mando de alguien, en este caso el presente gobierno, que iniciará las obras, y como las mismas trascenderán a 2009, las terminará el próximo gobierno, que no sabemos quiénes serán. No de quienes –bastante pocos–, que además de su capacidad para cerrar calles, crear disturbios y procurar el caos a nivel nacional, carecen de la capacidad para tornarse en alternativa alguna para nuestro país que ve cómo, sin la intervención de españoles, franceses y norteamericanos, estamos asumiendo los riesgos de ser los panameños dueños absolutos del Canal, decididos a enfrentarnos al futuro modernizándolo, haciéndolo más competitivo y, sobre todo, y más importante, de la mano de todos los panameños y de todos los que de otros lares le dan el valor universal que tiene el Canal de Panamá.
Por eso, para contrarrestar lo negativo de una campaña plagada de mentiras, subterfugios, hipótesis, argumentos jalados por los cabellos y que dicen "PARA QUE NO TE ENGAÑEN, VOTA NO", yo como panameño preocupado por el futuro de mi país, de mis hijos y de mis compatriotas, sobre todo los que menos tienen, les digo lo contrario "PARA QUE NO TE ENGAÑEN, VOTA SÍ.
El autor es abogado y catedrático universitario
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