El secreto de la convivencia en una sociedad democrática se fundamenta, en buena medida, en conciliar los intereses privados con los públicos o generales. El uno no es excluyente del otro y ambos se necesitan para el éxito general. Por esa razón es tan importante poner coto a los empresarios y propietarios que abusan de la propiedad pública o dan mal uso a la propiedad privada.
Este grupo no es mayoritario, pero hace un terrible daño a la sociedad y desvirtúa muchos de los esfuerzos que se hacen para incentivar las inversiones y el desarrollo. Hoy vemos cómo una alcaldía, la de Pedasí, se atreve a dar un paso decidido en la defensa del interés público y de la legislación vigente y ojalá cunda el ejemplo. También conocemos de la concentración de propiedades y la burla a las leyes de incentivos en el Casco Antiguo.
Un ejemplo de especulación que no es único, pero sí significativo. Las autoridades tienen leyes y dientes para actuar. Si lo hacen, tendrán el apoyo de la opinión pública.
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