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Panamá, domingo 3 de septiembre de 2006
 

TEST DE MISILES DE EU.

Por fin un acierto, aunque quedan dudas

730780 Gabriele Chwallek

Washington. -El presidente George W. Bush y el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, deben haberse sacado un peso de encima, comentó arrogante un experto militar en la televisión estadounidense.

Con gran probabilidad tiene razón. Tras una serie de penosos fracasos e inversiones de miles de millones de dólares, por primera vez desde 2002 Estados Unidos tuvo éxito en un test de misil defensivo, y este ansiado éxito no podría haber llegado en un mejor momento.

Según lo dicho, el objetivo de este sistema de defensa, uno de los programas más ambiciosos de la presidencia Bush, es brindar protección de ataques de países considerados problemáticos, como Corea del Norte e Irán.

Luego de que el Gobierno de Pyongyang desafiara sobre todo a Estados Unidos en julio con sus pruebas de cohetes de larga distancia, y mientras Irán sigue dilatando las expectativas de la comunidad internacional con su controvertido programa nuclear, el Gobierno de Washington necesitaba un test exitoso para no caer en el ridículo.

El hecho de que antes del test del viernes, tanto Rumsfeld como el director del programa defensivo, Henry Obering, bajaran claramente las expectativas en torno a la prueba, subraya aún más la gran importancia que el test tenía realmente para el Gobierno norteamericano.

Después de todo, según Obering, principalmente se trataba de la recolección de datos y no de que el misil defensivo interceptara con éxito un cohete de ataque, mientras el jefe del Pentágono hace solo pocos días había señalado que prefería ver "una prueba completa de las capacidades del sistema".

Ahora ambas partes pueden señalar con la conciencia limpia que sus expectativas fueron ampliamente sobrepasadas, e incluso Obering puede dormir más tranquilo, porque cree que el país está mejor protegido con los misiles defensivos, según dijo él mismo.

Durante el fin de semana, efectivamente varios expertos militares independientes coincidieron en que la prueba era un avance en el camino hacia el planeado escudo antimisiles de tierra, mar y espacio.

Señalaron que hubo correcciones tras los fracasos anteriores y que un sistema de radares usado por primera vez para la detección del cohete de ataque a destruir, aparentemente funcionó a la perfección.

Sin embargo, no creen que tras este éxito haya que dormirse en los laureles. Aseguran que recién tras una serie de pruebas se verá qué tan confiables son realmente los componentes modificados.

"Es una especie de hito (el éxito del test), seguramente", señala por ejemplo en el diario Washington Post el experto en defensa Anthony Cordesman del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de la capital estadounidense.

"¿Esto prueba que tenemos un sistema maduro y listo para operar? Absolutamente no". Thomas Christie, quien hasta 2005 estuvo al frente en el Pentágono para las pruebas armamentísticas, también rebaja las expectativas: "El éxito del test fue muy importante, pero solo fue una prueba entre muchas que aún son necesarias".

Los críticos del costoso programa, en el cual hasta ahora se han gastado más de 90 mil millones de dólares (más de 70 mil millones de euros), señalan frente a las celebraciones de la Casa Blanca y el Pentágono que hasta ahora los tests de misiles de defensa solo fueron realizados bajo condiciones poco realistas.

Se refieren, entre otros, a que durante la prueba del viernes no solo faltó el "efecto sorpresa", sino que además el cohete "enemigo" no lanzó bombas "falsas" como maniobra de distracción, algo que con seguridad haría un atacante en un caso real. "Esto fue nuevamente un test por libreto", señaló Stephen Young de la Union of Concerned Scientists (Unión de Científicos Preocupados) al diario New York Times.

Obering cree que habrá pruebas realistas más adelante, pero para eso probablemente aún falta tiempo. El próximo test está previsto para diciembre, después de las elecciones legislativas. ¿Coincidencia o intencional? Para el gobierno Bush, en todo caso, la coordinación es perfecta: en vista de la petición de más recursos por miles de millones de dólares al Congreso para el controvertido programa, un test sin éxito antes de las elecciones no vendría en peor momento.

DPA

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