| AMPLIACIÓN DEL CANAL.
¡Sí a la eficiencia!
Juan B. McKay
Desde que nacimos como nación, los panameños iniciamos una lucha que prevaleció a través de varias generaciones, hasta que ese glorioso 31de diciembre de 1999, alcanzamos lo que se ha denominado la soberanía total de nuestro territorio.
Aunque para mí soberanía significa mucho más que una sola bandera ondeando en nuestro territorio, el solo acto de que el mundo entero conociera que éramos capaces de manejar eficientemente el Canal mostraría sin espacios para dudas, que lo que los panameños habíamos proclamado al mundo entero sobre nuestra capacidad para administrar la vía acuática más importante del hemisferio, era cierto y comprobable.
Pero resulta ser que cuando uno compara, ¡somos más eficientes! Hoy en día el Canal de Panamá maneja más tráfico, rinde más beneficios al país, contrata más panameños y es timbre de orgullo para quienes nos llamamos panameños. Es el "Canal de Panamá", en todo el sentido de la palabra.
¿A quién le debemos tanta eficiencia? A los hombres y mujeres que día a día entregan lo mejor de sí, de sus conocimientos y de sus esfuerzos para que este cuerpo de agua que une los dos océanos que nos bañan, funcione como "relojito suizo" (algún día dirán que "funciona como el Canal de Panamá"). Todas estas personas que profesionalmente se prepararon para que la seguridad y eficiencia sea el nombre común con el cual se identifican.
Todos pertenecen a la Autoridad del Canal de Panamá. La ACP que tanto orgullo nos produce, es la misma organización que se ha comprometido con todos a que los costos de la ampliación del Canal de Panamá que se ha presentado, serán proporcionados por los propios ingresos que produce la vía acuática. Es la misma entidad que nos ha dicho que no debe haber alteraciones en el suministro del agua para Panamá y sus alrededores. Son los mismos que se han tomado la misión de contestar todas las interrogantes que se han formulado sobre un proyecto que debe rendir grandes beneficios para nuestro país y de carambola para toda la región.
Pero ahora resulta que hay quienes se han dado al trabajo de poner en tela de duda la credibilidad de la ACP y de sus directivos. Y yo pregunto: ¿En qué momento dieron estos pie para que empezáramos a desconfiar de ellos? ¿En qué momento dejaron de cumplir las metas que se habían estipulado? ¿En qué momento empezaron a engañar al pueblo panameño?
Compatriotas, no nos dejemos llevar por cantos de sirena de algunas personas que por un lado o buscan protagonismo, o no están enterados de lo que pasa en nuestro país y en el mundo marítimo, no se han tomado el trabajo de leer la propuesta, o, peor aún, sencillamente son de aquellos que se levantan en la mañana y cuando se miran al espejo para lavarse los dientes se dan una insultadita a ellos mismos para "no perder la costumbre" de estar en contra de todo.
Amigos, no dejemos que la política partidista prevalezca sobre la razón. No permitamos que la lucha que emprendieron nuestros abuelos se vea mancillada por intereses mezquinos de algunas personas que sólo pretenden ver sus nombres en falsas marquesinas.
Mantengamos el orgullo y la confianza por aquellos hombres y mujeres que todos los días le dan brillo a nuestro país y que cada día trabajan en favor de algunos valores que pareciera que a varios otros se les han perdido: La eficiencia, la dignidad y el orgullo de ser panameños.
El autor es dirigente cívico y periodista
Además en opinión
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