| URGEN CAMBIOS.
Las reformas penales
Rodrigo A. Frago M.
Es claro que el sistema penal actual ha colapsado. No se puede negar tal realidad. Ante ello, es justo y necesario promover un debate oportuno y constructivo ante las propuestas presentadas como ante-proyecto de Código Penal y Procesal Penal.
Vemos que ya Amnistía Internacional presenta la inquietud de que tales reformas no incluyen algunas obligaciones internacionales adquiridas por el Estado panameño, como las contenidas en el Estatuto de Roma, lo que traería como consecuencia que en el futuro Panamá no pueda perseguir crímenes internacionales.
Por nuestra parte consideramos pertinente exponer cuatro (4) puntos que son de especial relevancia. Primeramente, al reconocer que las reformas se originan a partir del sistema acusatorio, con nuevas modalidades entre las que se apunta un sinnúmero de garantías que a nuestro juicio, exigirá la creación de un Tribunal Constitucional que tutele las mismas, es por lo que comprendemos que darle vida a las reformas sin la creación simultánea de ese tribunal, mantendría un vacío jurídico perjudicial ante las expectativas reinantes.
Otra inquietud, es la incorporación del proceso civil dentro del proceso penal, pues es claro que de todo delito nace una acción civil, y dentro de la reforma se permite que se entable demanda para reclamar la indemnización del daño material y moral causado a la víctima (vale recordar que hoy la legislación también lo permite) con las respectivas medidas cautelares patrimoniales, lo que podría dilatar la culminación del proceso penal.
También hay que recoger la inquietud plasmada por muchos durante largo tiempo, y es el proyecto a mediano plazo que también debe ser discutido para construir una posibilidad de resocialización que permita ofrecer nuevas oportunidades a toda persona que delinque.
Por último, resulta interesante la figura del juez móvil, que se encargará previa designación del pleno de la Corte, de conocer los negocios seguidos en el sistema anterior, y cuya función será por el término de un año.
El 15 de septiembre del presente es la fecha tope para culminar el debate, que por ser materia tan sensitiva deberá interesar a todos los sectores de la comunidad panameña.
De seguro no existe unanimidad en lo presentado en las propuestas, pero de que se necesita urgentemente cambiar lo que tenemos, no existe la menor duda.
El autor es docente universitario
Además en opinión
• ‘Mamá Lladró’: Daniel R. Pichel • ¡Sí a la eficiencia!: Juan B. McKay • Una transición "a cámara lenta": Betty Brannan Jaén • Legitimidad, poder y oportunismo: Eduardo L. Lamphrey J. III • Las reformas penales: Rodrigo A. Frago M.
|