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dguerra@prensa.com Cuando todos pensaban que las campañas contra los edulcorantes arruinaría el futuro de la industria azucarera, a finales del 2004 surgió la crisis del petróleo y todo el panorama se endulzó. La demanda de biocombustibles llevó a varios países productores a destinar parte de sus cosechas de caña a la producción de etanol, lo que incentivó los precios del azúcar. Los cuatro ingenios panameños llenaron más sus "camecos" o camiones especiales y lograron aumentar su producción de azúcar en 6.9% en el primer semestre de este año, en comparación con el 2005. Durante la zafra que finalizó en abril compañías como Central Azucarera La Estrella S.A. (Calesa) lograron moler sobre las 480 mil toneladas de caña, lo que arrojó una producción por encima de los 990 mil quintales de azúcar. Las proyecciones de Calesa para el 2006 son ambiciosas. La compañía busca aumentar su producción de caña y de azúcar para satisfacer la creciente demanda local e internacional, según revela un informe corporativo. Consumo y exportación El consumo anual de azúcar en Panamá alcanza dos millones de toneladas métricas y la producción nacional sobrepasa los tres millones de toneladas. "Localmente, el consumo mantiene un crecimiento promedio de 2% y se ha logrado cubrir las cuotas de exportación sin problemas", comenta Anel Flores, máximo ejecutivo de la Central Azucarera de Alanje. La industria azucarera es considerada un comodín dentro de los procesos de negociación que mantiene Panamá para establecer acuerdos comerciales, y su capacidad de exportación ha sido probada. Hasta el mes de junio, las exportaciones de azúcar habían crecido 31.7% en comparación con el año pasado, lo que representó 8.9 millones de dólares en divisas. El principal mercado de destino es Estados Unidos, que ha incrementando progresivamente su cuota a los ingenios panameños hasta alcanzar las 52 mil 104 toneladas métricas. Menos productores A pesar de que los precios del azúcar son buenos y la demanda ha crecido, los productores independientes de caña siguen vendiendo al mismo precio que hace 16 años. Por cada tonelada de caña puesta en el ingenio, los productores reciben 16 dólares. "La situación no es muy halagadora", dice Ausberto Caballero, presidente de la Asociación de Cañicultores de Chiriquí. Los costos de producción por hectárea ya sobrepasan los 800 dólares y los márgenes de ganancia han caído de 400 hasta 200 dólares, provocando que muchos productores abandonen la actividad. "De 115 productores, solo quedamos 30 cañicultores en esta región del país", dice Caballero. Además en Economía y Negocios
• Movimiento ferroviario a todo vapor
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