| AMPLIACIÓN DEL CANAL.
Camarón que se duerme...
Juan Manuel Cambefort
Luego de haber leído la propuesta Ampliación del Canal de Panamá Proyecto del Tercer Juego de Esclusas, presentada por la Autoridad del Canal de Panamá, me convencí de que mi voto en el referéndum será un "Sí" por la ampliación. Esta decisión, aparte de descansar en lo bien sustentada que está dicha propuesta, ha sido reforzada por los enanos, débiles, insustanciales, politiqueros y hasta pasionales argumentos que he escuchado y leído de aquellos que se oponen al referido proyecto.
Este es un proyecto nacional que no le pertenece al gobierno de turno o a partido político alguno, sino al país y a su gente. El mismo es el resultado del trabajo logrado por muchos panameños, sin distingos de bandería política, por lo cual considero que así se debe mantener. El proyecto será ejecutado por la Autoridad del Canal de Panamá, que por mandato de la Constitución Política, es la entidad autónoma a la cual le corresponde administrar, mantener y modernizar el Canal, con independencia de cualquier gobierno en turno. Así lo quisimos y así lo estamos haciendo.
Orgullosamente le hemos demostrado al mundo entero que la Autoridad del Canal de Panamá está plenamente capacitada para administrar eficientemente el Canal que nos fuera revertido, y esto lo reconocen unánimemente la comunidad marítima internacional y los gobernantes extranjeros. Los panameños que laboran en la Autoridad del Canal de Panamá han demostrado, ante todo, eficiencia en la administración del Canal. Es por ello que tengo la mayor confianza en que, esos mismos panameños, serán capaces de ejecutar exitosamente el proyecto de ampliación que han elaborado, mediante la construcción de un tercer juego de esclusas.
El proyecto presentado por la Autoridad del Canal de Panamá es un documento que, en forma completa, clara y sistemática, explica el proyecto en sí; establece un cronograma para su construcción; desglosa sus costos; sustenta su rentabilidad; presenta estudios de mercado, que incluyen comparaciones con otras rutas; afirma la importancia de ampliarlo ahora; detalla los aspectos tecnológicos; calcula los aspectos ambientales y sociales, y expone sobre el suministro de agua, la generación de empleos y los beneficios económicos de dicho proyecto para Panamá.
La construcción del tercer juego de esclusas se justifica, simple y sencillamente, porque hay un mercado que lo demanda. Esto lo demuestran las estadísticas del Canal, que nos indican que el volumen de carga que por ahí transita está en constante crecimiento, al punto de que el Canal actual está al borde de llegar a su máxima capacidad y rendimiento. A nadie escapa que las exportaciones de productos provenientes de China Popular, Corea, Japón, Taiwan y demás países del noreste asiático, que utilizan nuestro Canal para el transporte de contenedores, siguen y seguirán en aumento. Por tal motivo, las navieras cada día usan más los llamados buques pospanamax, cuyo tamaño no permite su cruce por el actual Canal, respondiendo a la simple lógica de que estos buques les representan más capacidad, más eficiencia y mayor productividad que los actuales buques panamax. Los panameños tenemos que tener la visión para aprovechar esta oportunidad de ampliar el Canal, y no dejar pasar un buen negocio que traerá innumerables beneficios para todos. Si nosotros no lo hacemos, más temprano que tarde, alguien nos robará el mandado.
Una obra de esta naturaleza, por simple lógica, creará numerosos puestos de trabajo, mejorará la calidad de los mismos y aumentará su remuneración, al tiempo que traerá beneficios para otras actividades que se derivan de esta ampliación, tales como las actividades portuarias, los servicios financieros, el suministro de combustibles y la reparación y mantenimiento de naves, por mencionar solo algunos. Los beneficios directos para el pueblo panameño son claros, pues disminuirá el desempleo y mejorará la calidad de vida de los panameños de todos los estratos sociales, en particular de los más humildes, que se podrán beneficiar de las oportunidades que ahora se les presentarán y que antes no existían. Resulta incuestionable que el dejar de hacer la ampliación es negarnos a nosotros mismos todas estas oportunidades. Después será muy tarde para lamentarnos.
El autor es abogado
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