| PENSANDO EN EL FUTURO.
Esta es mi Patria...
Marcelino González T.
Panamá es un pequeño país, en donde existen tantas cosas hermosas y que a diario dan motivos suficientes para darle gracias a Dios, primero, por la posición geográfica que nos ubica en un nivel en cuanto a privilegios que otros países de seguro desearían poseer; segundo, por la gran biodiversidad, privilegio que la naturaleza ha querido regalarnos y también diversidad en cuanto a raza, cultura, entre otras muchas cosas, que hacen de este terruño un paraíso para muchos turistas.
Como panameño me emociona respirar este aire que llena mis pulmones con sabor a Panamá; pero a la vez me viene al intelecto una interrogante, que al igual que a mí, deberíamos hacérnosla todos los panameños y es la siguiente: ¿Cómo lograr ser un verdadero panameño en este país tan pequeño, pero con un mundo de problemas?
Imaginémonos algunos de estos problemas: economía, seguridad, conflictos internos, decadencia cultural; entre otros que solamente nos aseguran un futuro con una decadencia en un buen porcentaje en cuanto a desarrollo intelectual, social, moral y económico.
No me ubico de ningún lado, pero es inaceptable que los "educadores", responsables de la educación del futuro de Panamá encarnado en los miles de niños (as) y jóvenes que no están recibiendo clases en estos días de oscuridad e incertidumbre nacional y el "Ministro de Educación" y demás partes involucradas del Gobierno, ambos máximos responsables del sector educativo, no hayan sido capaces de dialogar para dar una muestra de profesionalismo y luz para solucionar el problema.
Yo creo que para construir un buen país debemos asumir todos que el desarrollo y la construcción del mismo se logra con el esfuerzo y el trabajo personal, sumado al de todos los demás.
Hoy como ayer no importa cuál sea la cualidad más destacada de mi querido país, debemos contribuir productivamente para cultivar los valores cívicos, el respeto y el amor a la Patria que es el mayor bien que de seguro nos garantiza la seguridad y estabilidad de vida que las personas necesitan para desarrollarse, máxime la estudiantil que tiene sobre sus hombros el futuro del país.
Más que copiar paradigmas externos, es necesario promover una educación y divulgación, además crear conciencia de cuál es realmente nuestra identidad como panameños y no refugiarnos en escudos, banderas o paraguas políticos para arreglar algo tan importante. Así, seguramente, recuperamos algo que hoy se ha perdido que es nuestra memoria histórica.
Reforcemos nuestro amor a la Patria para reforzar la conciencia de nuestra nacionalidad y fortalecer nuestra cultura de manera, que todos juntos podamos vencer los mensajes negativos que circulan en la opinión pública sobre nuestra identidad, en donde está en juego el desarrollo del país y el futuro de la Patria.
El autor es seminarista
Además en opinión
• De quijotescas andanzas: David Méndez Dutary • Camarón que se duerme...: Juan Manuel Cambefort • El costo social de la inseguridad: Luis H. Vega Tejada • Todo un ‘personaje’: Beleiva Ortiz • Esta es mi Patria...: Marcelino González T.
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