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Reportaje especial
Panamá, jueves 31 de agosto de 2006
 

TÉRMINO EQUIVOCADO.

Todo un ‘personaje’

Beleiva Ortiz

Hace poco en un periódico de la localidad leía con asombro el uso equivocado del concepto "personaje". Como una ofensa para todos aquellos que en su vida política, pública, intelectual o cultural les han llamado personaje, este medio de comunicación social impreso, adjudicaba a la descripción de un señor que vive supuestamente involucrado en una situación irregular y por el momento, se encuentra privado de su libertad hasta que se demuestre lo contrario.

Tal pareciera que los estimados redactores de la información que publican sus notas en los periódicos, transmiten en la radio y en la televisión tienen un diccionario particular y han trastrocado la definición correcta de los vocablos.

Con el interés de ejercer la docencia a control remoto le suministro la información a los responsables de esa columna que "personaje" lo define la Real Academia Española como "Sujeto de distinción, calidad o representación en la vida pública. Y agrega "cada uno de los seres humanos, simbólicos, ideados por el escritor y que, como dotados de vida propia toman parte en la acción de una obra literaria".

Son sinónimos de personaje: Figura, lumbrera, portento, eminencia, héroe, señor, patricio, magnate, notable, prohombre y otros. Pero en ningún momento este concepto debe usarse para definir o describir a alguien que se intuya, ande equivocado en sus pasos o esté detenido bajo la sospecha de actos ilegales, según las autoridades.

No hay duda que en este país, quienes escriben en los medios de comunicación no manejan el diccionario o tienen los códigos confundidos. Por esa costumbre permanente que tiene el ser humano de encontrar el culpable de toda situación irregular; en esta ocasión, quizás el problema de estos colegas -si es que lo son- prefiero endilgarle la falta de vocabulario y de conocimiento del idioma que ellos utilizan a que les tocó algunos maestros y profesores que no enseñaron el español correctamente.

Antes que crean que no debo pensar así, sólo para ilustrar con el ejemplo, menciono el caso de la profesora que en estos días de intranquilidad y de paros mezclados con huelga dijo en un medio de comunicación televisivo que "habemos muchos educadores que no estamos de acuerdo" y como si fuera poco un alto funcionario del gobierno; -jamás me convencerán que era porque estaba nervioso-, varias veces que lo han entrevistado sus expresiones tienen falta de ortología, ortofonía y problemas de género y número.

Ojalá los jefes de los medios de comunicación social, envíen a sus redactores a un refrescamiento de la lengua española o inviten a algún profesor especializado que les enseñe a vuelo de pájaro, los conceptos más elementales del habla castellana. Porque no podemos seguir cayendo en el error de utilizar palabras que aparecen en el diccionario para definir buenas acciones para darle brillo al delito o la impunidad. Sobre el problema del alto funcionario, ojalá a pesar de lo obnubilado que pueda estar por su alta investidura, logre darse cuenta que necesita mejorar su dicción y su español en general.

De los gazapos, que son bastantes, que se encargue el responsable, que me imagino que será el corrector de estilo, suficiente problemas tiene el pueblo que ahora debe interpretar muy bien las informaciones y opiniones que surcan el aire sobre el Canal, donde está fincado parte de nuestro futuro.

La autora es ciudadana panameña

Además en opinión

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Todo un ‘personaje’: Beleiva Ortiz
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