Estamos en la segunda ronda
Harmodio Arrocha Jr.
harrocha@prensa.com
OPINIÓN. Importante el triunfo de ayer sobre Nicaragua, ya que nos aseguró el pase a una segunda ronda crucial en la definición de los dos boletos al béisbol de las Olimpiadas en Beijing 2008, independientemente de lo que suceda hoy ante los ecuatorianos, que por ser el más débil del grupo A debemos evitar exceso de confianza, y en la esperada revancha ante los colombianos mañana.
Así es y explico por qué. Panamá quedó ayer con marca de 2-1, abrazado en el segundo lugar del Grupo A con Nicaragua, ambos detrás del único invicto, los cubanos (3-0), y con ese récord tiene al menos asegurado el cuarto lugar para la segunda ronda. Hago la salvedad de que en el Preolímpico de Cuba clasifican los cuatro primeros lugares de cada grupo a una fase donde se separan los hombres de los niños.
Ahora bien, los dos partidos que le faltan a la selección panameña, que en el papel pintan como victorias aseguradas, son claves para buscar una posición más cómoda mirando el nivel de exigencia que habrá en la siguiente fase. Al margen de lo que pasó frente a Cuba, donde no pudimos saldar esa deuda pendiente desde el Clásico Mundial de Béisbol, de aquí en adelante el manejo de los lanzadores será fundamental para cualquier equipo, incluyendo a la máquina cubana. Qué lastima porque pusimos nuevamente contra la pared a Cuba y pagamos un alto precio por fallos tácticos, incluyendo un pésimo manejo de los lanzadores, especialmente cuando salió el veterano de guerra Elpidio Pinto.
Pero lejos de bajarnos la moral, salimos a jugar ayer béisbol como sabemos hacerlo y con el pitcheo que llevamos a La Habana, si hacemos las cosas bien, tenemos para fajarnos con cualquiera y no conformarnos con la posibilidad de una clasificación a través de un repechaje, una opción a la que podrán echarle mano el tercer y cuarto lugar del Preolímpico.La combinación Medina-Picota fue letal ayer ante la tropa nicaragüense y creo que hay que explotar más el potencial que tiene en su brazo el joven Paolo Espino, un chico que atrajo la mirada de los Indios de Cleveland. No hay que preocuparse por Deago, tiene permiso para jugar en Cuba hasta donde se lo permita la selección panameña.
El autor es periodista
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