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Reportaje especial
Panamá, sábado 26 de agosto de 2006
 

FAVELAS.LA VIDA EN LOS BARRIOS POBRES DE BRASIL.

Río de Janeiro de carne y hueso

Las favelas se han enquistado en el paisaje urbano. Están a pocos pasos del ‘glamour’.

Para muchos brasileños el presidente Luis Ignacio ‘Lula’ da Silva ha olvidado sus promesas electorales.

EFE/ Antonio Lacerda
DESIGUALDAD. La brecha entre ricos y pobres en Brasil es profunda, pero es más evidente cuando se trata de las viviendas. En la segunda ciudad más importe del país, la pobreza y la opulencia conviven lado a lado.726524
Eliana Morales
emorales@prensa.com

La desigualdad en Latinoamerica es uno de los fenómenos que ningún gobierno ha logrado erradicar. Ni las dictaduras ni el socialismo ni mucho menos las políticas neoliberales han podido derribar los tentáculos de los extremos sociales.

Así son las típicas ciudades de la región. Se tiene demasiado, o no se tiene nada. Se toca el cielo o se llega al infierno.

Brasil encabeza la lista de los desiguales. Un informe del Banco Mundial indica que el 10% de la población más rica en este país recibe el 47.2% del ingreso total.

Río de Janeiro lo vive y lo cuenta. La ciudad que se conoce en todo el mundo por su descrestante geografía y por su suntuoso Carnaval, está sumergida en su propio "cáncer urbano": las favelas.

Y están allí. Solo a 20 kilómetros del paraíso. A pocos pasos de las glamorosas playas de Ipanema, Copacabana o Leblon –donde el edificio más barato cuesta un millón de dólares– las favelas aparecen con sus construcciones laberínticas y su universo de leyes propias.

Desde el aire se les ve como un enorme parche caótico montado sobre los cerros, y al lado del azul profundo del mar.

¿Qué es eso?

Allí están la Liberdade, La Rocianha, Santa Martha, Cidade de Deus, Santa Lucia y muchas otras. En total son 750 favelas, donde habita el 25% de la población de la ciudad.

Cuando un turista llega aquí es probable que escuche advertencias como éstas: no salga solo, no hable con nadie en la calle, no cargue su pasaporte. La situación llega a tal punto que en 2005 los visitantes optaron por contratar los servicios de guardaespaldas para recorrer los principales atractivos de la ciudad. Se llegó a pagar 85 dólares por hora. La policía corrupta, la creciente delincuencia, y una pobreza crónica han ayudado a satanizar a las favelas.

La mayoría de los ciudadanos brasileños se conoce la historia de memoria. Desde el fin de siglo XIX empezaron a hacer parte del paisaje urbano carioca, pero fue a partir de los años 30 que comenzaron a marcar el espacio de la ciudad. Para una gran parte de la población pobre que no tenía un empleo fijo, la favela aparecía como una oportunidad para tener una vivienda propia.

A comienzo de la década de 1940, la Alcaldía de Río de Janeiro elaboró un programa de "limpieza" de las favelas. A pesar de que no funcionó el plan, fue la primera iniciativa de elaboración de una política de vivienda.

EN BUSCA DE CULPABLES

REUTERS/Bruno Domingos
INSEGURIDAD. Río de Janeiro es una de las ciudades más violentas de América Latina.

Los mismos cariocas culpan a sus gobernantes de la crítica situación social que agobia al país; particularmente en Río de Janeiro. Los ciudadanos ven a su presidente, Luiz Inacio Lula da Silva, como alguien que ya olvidó lo que un día prometió: generar más empleos y luchar contra la delincuencia .

Algunos dicen que en viajes, a Lula solo le gana el fallecido Papa Juan Pablo II. "Cómo va a saber lo que nos pasa si nunca está en el país", dijo un conductor de autobús.

Y es que Río de Janeiro, gran parte de su población se ve obligada a vivir con los 200 reales –100 dólares– equivalentes al salario mínimo, y donde se les llaman "barrios nobles" a los vecindarios de gente acomodada.

Pero la mayoría parece olvidar que la vida carioca no funcionaría sin la gente de los barrios pobres, de las empleadas domésticas, el mesero del restaurante, los barrenderos, los albañiles, los choferes, los mensajeros, los porteros y hasta los guardias de seguridad privada que por las noches velan el sueño de los "nobles", vecinos de las favelas.

Hay otra dimensión social de esa porción urbana. A parte del baño de sangre, de armas, del narcotráfico y de películas como Ciudad de Dios, las favelas cuentan otra historia más grata. La mayoría de las escuelas de samba que participan en el Carnaval salen de estas zonas. Y aparte de miseria y violencia, también revelan una pintoresca arquitectura, personas amigables, comercio en desarrollo y ante todo es otra perspectiva del Río suntuoso y turístico que muestran las revistas de viaje.

Incluso, agencias de viajes incluyen "exóticos" tours por La Rocinha, la más grande favela de Río. A los extranjeros les gusta tanto ver como vive ese 25% de la "ciudad maravillosa" que La Rocinha recibe más de 700 visitas al mes. Estar allí es encontrarse con un montón de casas construidas sin planificación y sin justificación, algunas sin energía eléctrica ni agua potable. Es como tocar el corazón de un universo propio, es hacer un intento por entender la complejidad de la sociedad brasileña.

En su calle principal hay tiendas de objetos turísticos, muchos bares y algunos restaurantes. También hay tiendas de comidas para perros, peluquerías, una venta de pollos vivos y varios talleres.

Allá arriba la vista es perfecta se ve el Pan de Azúcar, el Cristo Redentor. Huele a alcantarilla, a ciudad y a gente de carne y hueso.

DATOS IMPORTANTES

PERFIL: Brasil es la economía más grande de América Latina. Bajo el liderazgo de 'Lula' da Silva ha tenido un crecimiento estable.

GOBIERNO: 'Lula' da Silva se convirtió en el primer mandatario izquierdista en gobernar el país en las últimas cuatro décadas.

POBLACIÓN: En Brasil viven 182.8 millones de personas, según el censo de 2005 de las Naciones Unidas.

DISPARIDADES: La brecha social es más evidente en las ciudades de Río de Janeiro y Sao Paulo, donde un tercio de la población vive en favelas.


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