Dan alegría y orgullo patrio los triunfos de Irving Saladino en pistas de todo el mundo. Los logros de este saltador demuestran que Panamá puede tener atletas de alto rendimiento internacional si se generan todas las condiciones positivas para su desarrollo.
Pero para ello se requiere más que los esfuerzos de los propios deportistas, que ya ponen su cuota diaria de sacrificio con la exigente disciplina y el duro entrenamiento. Se necesita primero un compromiso serio de apoyo al deporte por parte del Estado y la empresa privada, y conseguir una dirigencia comprometida de verdad con la actividad muscular.
Sin esas dos condiciones básicas de entrada, no se puede pedir mucho: seguiremos con un rosario eterno de ilusiones y al final con resultados que dan grima, como acaba de pasar en el Mundial de Baloncesto. Este momento de triunfos y fracasos es propicio para hacer una revisión profunda al manejo de nuestro deporte, y potenciar la cantera de atletas sin oportunidades que hay en nuestro país.
Porque una medalla o un trofeo, como pocas cosas en la vida, son capaces de dar tanta alegría y orgullo a toda una nación.
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