| PREOCUPACIÓN.
Argentina retoma plan nuclear y trata de evitar roces con EU
Carlos Castillos
Buenos Aires. -Muchos argentinos amanecieron ayer con la interrogante sobre el impacto y las consecuencias que tendrá el anuncio del nuevo plan nuclear que incluye la reanudación del enriquecimiento de uranio, un tema muy sensible para Estados Unidos.
En lo interno la preocupación es por las consecuencias ambientales, y en lo internacional, por las reacciones que podrían producirse, principalmente en Estados Unidos, tradicionalmente muy celoso con estos temas.
"Le aseguro que el tema nuclear no figura entre los problemas de la agenda bilateral con Estados Unidos", respondió una "alta fuente" de la Cancillería argentina citada ayer por el diario Página/12, pero no identificada. El ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, encargado de hacer el anuncio el miércoles, enfatizó varias veces en su informe el carácter "pacífico" del emprendimiento y la sujeción a todos los tratados internacionales que firmó Argentina en la materia.
Para el diario Clarín, esas aclaraciones enfáticas "apuntan a evitar inconvenientes con el Gobierno de Estados Unidos, que podría ver con desagrado" la reactivación de la planta de enriquecimiento de uranio.
Con la tecnología que dispone, Argentina pasa a integrar el grupo de los 10 países, liderados por Estados Unidos y Rusia y al que se quiere sumar Irán, que dominan en forma completa el ciclo del combustible nuclear, recordó el mismo impreso.
Para el diario El Cronista Comercial, la energía nuclear es una fuente menos contaminante que los fósiles, pero que plantea serios desafíos, como el de encarar la sustitución progresiva de las fuentes provenientes del petróleo y del gas natural, cuyos precios han aumentado considerablemente en los últimos tiempos.
También está entre los riesgos el tema del almacenamiento de los desechos nucleares, el tráfico y la proliferación de los mismos. La organización ambientalista internacional Greenpeace acusó al gobierno de "desconocer la opinión de la mayoría" y "ceder ante el lobby (presiones) de un pequeño grupo de empresarios" a quienes no identificó.
Greenpeace divulgó datos de una reciente encuesta realizada en Argentina que refleja el rechazo público a la energía nuclear y un amplio apoyo a la energía eólica.
Los datos "contradicen la decisión del gobierno que, con 25 años de demora, impulsa la finalización de la construcción de la planta de Atucha II", en el marco del llamado Plan Nuclear Argentino.
Juan Casavelos, coordinador de la Campaña de Energía de Greenpeace, opinó que "Atucha II es un legado de la dictadura militar que no va a resolver la crisis energética inminente; la energía eólica es una solución mucho más dinámica y eficaz para responder a la crisis".
"Observamos en España el cierre de la Central Nuclear Zorita por motivos de seguridad, incumplimiento de normativa y una pobre cultura de seguridad que no brinda garantías plenas. Con Atucha II debería pasar lo mismo luego de 25 años de inactividad", recordó Casavelos.
Argentina asegura que su producción nuclear será para energía y, fundamentalmente para uso medicinal, argumentos que también ha utilizado el Gobierno de Irán para justificar su propio plan, y sin embargo, ha generado tensiones y amenazas de sanciones.
Algunos argentinos se preguntan entonces si su país no entrará en el mismo clima de enfrentamiento o si, comparado con el Gobierno iraní de Mahmud Ahmadinejad, hay una diferencia que pasa por la credibilidad de uno y otro país.
DPA
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