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Reportaje especial
Panamá, viernes 25 de agosto de 2006
 

UNA SOCIEDAD EN CRISIS.

La difícil tarea de enseñar

Mireya Rosas de Monroy

Educar es mucho más que enseñar. El educador tiene la misión de formar, sacando a la luz las potencialidades del educando.

Debe proyectar en cada personalidad valores, debe encontrar su veta artística, debe inducir y entusiasmar al estudiante para que capte los contenidos de un currículum extenso que se mide invariablemente de acuerdo al desarrollo de los objetivos específicos y generales que cada materia del plan de estudios exige (de 11 ó 12 materias). Luego, debe evaluar objetivamente el avance y la captación de esos contenidos.

De todos es conocido que vivimos en una sociedad en crisis, que permea todos los estratos de nuestra vida. La escuela es una pequeña muestra de esa situación social. Allí conviven los buenos estudiantes, que son muchos, con aquellos que no les interesa estudiar; con los que asisten por obligación cuando su interés está en las pandillas; con los que sufren la realidad frustrante de un entorno familiar en donde prima el desempleo, el hambre y la violencia entre sus padres, que batallan para sobrevivir dentro de la pobreza extrema.

En nuestros estudiantes hay pobreza de todos los niveles, económica, moral, intelectual, axiológica y espiritual. Pobreza de ideales y de objetivos, de aprender a ser y de perfeccionamiento.

El estudiante panameño madura a golpes para obtener un diploma que lo catapulta a un ambiente laboral competitivo y discriminatorio, en donde va a ser un empleado mediocre, en el mejor de los casos, o en un desempleado más, en la realidad concreta y cruda de nuestro Panamá.

¿Y qué podemos hacer cuando esa realidad también es parte de la vida de la mayoría de los docentes? Muchos de ellos llegan a las aulas pensando en sus problemas económicos que, en muchos casos, también los sitúa en un nivel de pobreza. Maestras que son madres solteras, que batallan por formar sus hijos y nuestros hijos.

Siempre viene a mi mente una docente inteligente, graduada con honores, que año tras año tenía que formar largas filas para acceder a una vacante TEFA (hasta finalizar el año) y quien, después de una discusión violenta con su esposo, fue golpeada y violada por él (una relación no consentida por uno de los esposos es violación), para que, según sus propias palabras, quedara embarazada y no fuera nombrada ese año.

Las autoridades ministeriales deben comprender todas las aristas del problema educativo, que no se resuelve con amenazas ni con campañas publicitarias.

Cada experiencia educativa, cada planteamiento técnico-docente puede contribuir al esquema general de una reforma educativa. Desechar lo que se ha hecho en una administración anterior porque lesiona los intereses de un partido político es estúpido y convierte a la educación en un medio, quitándole su autonomía como fin primordial de un Estado desarrollista.

Un ilustre empresario japonés me dijo una vez: "la grandeza de Japón radica en que sus funcionarios mejor pagados son los educadores y los empleados de aduana".

Me explicó a la vez que educar da tanto prestigio que los empresarios se anotan para dar clases gratuitas en las universidades y así ostentar un currículum que demuestre que ellos han practicado la enseñanza. Hermoso ejemplo para muchos empresarios nuestros que critican tanto a los educadores y que exprimen a sus empleados ya que su meta es duplicar sus ganancias cada año.

El docente panameño está siempre abierto al cambio y a su mejoramiento integral. Ese mejoramiento debe incluir una capacitación constante y efectiva, un mejoramiento económico que garantice su estabilidad familiar y el respeto a su autoridad como formador de personas.

Esa autoridad que se ha perdido paulatinamente por los ataques constantes a los educadores por los padres de familia y las autoridades educativas, sin considerar que así se hace más daño a la sociedad.

Los gremios docentes deben aportar también creando programas de ayuda y perfeccionamiento para que los docentes recobren su sitial de primer orden en el panorama social de Panamá.

Los educadores son, y seguirán siéndolo, los más grandes formadores de los ciudadanos responsables del mañana.

La autora es educadora

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