| CONTRAPUNTO.
Periodistas: ¿culpables ?
Adán Castillo Galástica
Leo: "La Agonía del Periodismo: Los periodistas de Panamá se han convertido en simples informadores de la crónica amarilla, llena de violencia, inmoralidades, venganzas sangrientas, muertes y toda clase de aberraciones" (La Prensa.18-8-6; p.13A-). ¡No señor! El periodismo nacional no agoniza, ni nada que se parezca. Quien sufre severa enfermedad son los valores en los que debe cimentarse la nación. La falta de objetividad, el doble discurso y el pernicioso "juega vivo" al cual estamos acostumbrados.
Los periodistas no decidimos, salvo rarísimas excepciones, las políticas editoriales, vocabularios, estilos, intereses, conexiones y demás complejidades a lo interno de los medios. Menos aún las políticas salariales, etc. Tampoco los mecanismos de reclutamiento del personal ya sea periodístico o no. Siempre que se trate de juzgar la labor periodística -y la comunidad debe hacerlo, y hacerlo constructivamente- debe diferenciarse quiénes son realmente periodistas y quiénes escribidores, presentadores, estrellitas o parrampanes (que también es oficio), ya sean nacionales o extranjeros, que para esto no hay límites.
El periodismo, en términos generales, recoge el comportamiento moral y los hechos de una sociedad dada, en un momento determinado. Es absolutamente injusto y carente de objetividad responsabilizar al periodismo y a los periodistas, por ejemplo, por la pobreza y la criminalidad; la tolerancia y complicidad de ciertos ingenieros, arquitectos, proyectistas e inversores en la devastación de los bosques y áreas públicas, de las construcciones mal hechas; la conducta de ciertos médicos, una en lo privado, otra en la función pública; la corrupción e impunidad generalizada, la fractura educativa, el caos en el transporte, la mala convivencia y proceder ciudadanos. Generalizar las carencias del periodismo nacional y sus limitaciones, que también las hay, es desconocer los múltiples y permanentes llamados que el gremio periodístico y agudos comentaristas entregan a las autoridades y a la sociedad en general, no sólo en sus desaciertos, sino en propuestas en todos los órdenes de la vida.
¿Pero, quién hace caso? Léase la montaña de artículos en esta misma sección y en otros medios; de las recomendaciones que hacen los articulistas al iniciar cada administración. En los últimos quinquenios, contadas excepciones, los mandatarios acusan a los periodistas por la pérdida del poder de su partido político. Olvidaron que los periodistas no sólo son útiles en las inauguraciones y los momentos de crisis, "cuando el rancho arde". Ciertamente, aún hay mucho que hacer: en las universidades, en la capacitación dentro de los medios, en las políticas estatales, en los gremios.
Pero decir que el "periodismo agoniza", es todo un disparate. El periodismo panameño, protagonista de la historia nacional, con sus víctimas y victimarios, sigue en primera línea en la vigilancia y alerta contra el narconegocio, la corrupción, impunidad, la mala calidad de la enseñanza, la baja estima ciudadana. Es su verdadera responsabilidad y misión, y la cumple. Es todo por el momento.
El autor es fiscal del Sindicato de Periodistas de Panamá
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