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Sucesos en torno a la vía
Tomás Salazar Rodríguez
Algunos sucesos históricos cobran importancia cuando existe la intervención ciudadana en busca de alternativas a nuestro mayor activo comercial que es el Canal de Panamá.
En el año de 1824, el general Juan D’ Evereux estaba interesado en la construcción de un canal y de inmediato la sociedad reaccionó como lo hizo el ilustre Mariano Arosemena, quien consideraba que, además de costoso, un canal eliminaba la necesidad de que los barcos se estacionaran en los puertos terminales, lo que perjudicaría al comercio, a la población y a las riquezas naturales del istmo.
Entre 1904 a 1914 se construye el Canal de Panamá, luego de que el gobierno de Estados Unidos comprara las acciones de la Compañía del Canal Francés. Al mismo tiempo el gobierno de Estados Unidos mantenía toda el área aledaña al Canal como parte de su territorio. Este proyecto trajo algunos beneficios sociales en Panamá y Colón, como la mejora del nivel de vida para los trabajadores que laboraban en la construcción del Canal, incremento de inmigrantes y turistas, aunque había una limitante que era la discriminación en las áreas del Canal.
En agosto de 1939, el Congreso de Estados Unidos autoriza el proyecto del tercer juego de esclusas a un costo de 277 millones de dólares. El proyecto contemplaba mejoras y el aumento de la capacidad del Canal para cumplir con los intereses de defensa y comercio. El mismo incluía el diseño y construcción de un tercer juego de esclusas, con dimensiones de 1,200 pies de largo, 140 pies de ancho y 45 pies de profundidad. Las excavaciones se iniciaron el 1 de julio de 1940 y culminaron en mayo de 1942, cuando el gobernador de la Zona del Canal, Glen E. Edgerton, emitió la modificación del proyecto del tercer juego de esclusas, con el propósito de adaptarlo al programa de guerra existente. Esto no tuvo mucho impacto en la sociedad panameña, por no tener injerencia en esa área del Canal.
A través de la firma de los tratados Torrijos–Carter, que entró en vigencia en octubre de 1979, hasta el 31 de diciembre del 1999, pasó de manera absoluta la administración del Canal a manos panameñas. Durante este período nos preparamos en la parte administrativa, cambió la cultura y la forma de hacer negocios. Esto facilitó que a los seis años de administración total del Canal de Panamá hemos demostrados más eficiencia, aumentó la demanda por servicio en los tránsitos de los buques con cargas en contenedores, el aporte al Estado ha dado mejores beneficios que en la administración norteamericana y la comunidad marítima tiene confianza en la nueva entidad llamada Autoridad del Canal de Panamá.
Después de varias décadas se vuelve a retomar el concepto del tercer juego de esclusas bajo la administración panameña, y el 24 de abril se presenta a la nación el proyecto.
El costo de este tercer juego de esclusas es de 5,250 millones de dólares que incluye gastos de contingencia, imprevistos, cálculo de inflación durante el período de la construcción por 8 años. El proyecto es autofinanciable y los fondos se obtendrán por el incremento de los peajes.
La participación ciudadana está motivada activamente en la decisión de la aprobación o rechazo de este proyecto. Algunos grupos organizados están de acuerdo por las grandes ventajas económicas y sociales que pueda verse a corto, mediano y largo plazo. Tenemos la fundación llamada "Por Panamá", que está promoviendo el "Sí" formada por empresarios, trabajadores; y el grupo Frenadeso, que no está a favor del proyecto, pues menciona que es costoso para la nación, que se debe mejor invertir el dinero en carreteras, salud, educación u otras necesidades.
El presidente de la República de Panamá sancionó la Ley No. 28 del 17 de julio del 2006, que autoriza la propuesta de construcción del tercer juego de esclusas y convoca a la población a un referendo el próximo 22 de octubre para que la sociedad decida.
Percibo una sociedad dividida por factores de intereses particulares, políticos y económicos. Esta es una decisión que si la tomamos viendo hacia el futuro, la juventud y sociedad panameña serán las beneficiadas. Los sucesos relacionados con construcción del Canal en el pasado estuvieron influenciados por las potencias extranjeras; por primera vez la decisión que tomemos será nuestra, esto debe ser de orgullo como nación en desarrollar esta obra. No se le puede decir ¡No! al progreso, a los retos de un mundo global, y a mejorar la calidad de vida del panameño, a la disminución del desempleo, a activar la economía, preparar los relevos generacionales y no podemos quedar mal ante nuestro pasado que sí tomaron la decisión de hacer algo por nosotros.
El autor es doctor en ciencias empresariales
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