| LÍNEA ECUATORIAL.
Luces y sombras de la mitad del Mundo
Por 50 centavos de dólar se puede sellar el pasaporte, marcando que se estuvo en las coordenadas 0° 0’ 0".
| LA PRENSA/Fernando Navarro |
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| PLANETA. El globo terráqueo de bronce en el tope de la construcción muestra la posición real del planeta.723307 |
Fernando Navarro
fnavarro@prensa.com
"Este es el lugar donde las sombras desaparecen", dice un hombre mayor, maltratado por el tiempo, de mirada agradable y olor fuerte sentado bajo un paraguas en la ciudad de la Mitad del Mundo.
Latitud cero grados, con cero minutos y cero segundos... esas son las coordenadas de este punto en la Tierra, localizado en las afueras de Quito, Ecuador.
Aquel viejo lugareño camina, señalando el pabellón de bustos levantados en honor al grupo de científicos franceses que en 1736 iniciaron la expedición para determinar dónde estaba el ombligo del planeta.
Bouguer, Godín, La Condamine... Dos hileras de bustos que dan paso a una enorme edificación piramidal con cuatro monolitos en los ángulos, tiene la orientación geográfica de los cuatro puntos cardinales. En el tope: un globo terráqueo metálico color bronce.
"La orientación de ese globo de metal corresponde a la posición real de la Tierra", dice el anciano, mientras señala el monumento.
Luego, aquel viejo residente de la ciudad, se quita la gorra, agacha la cabeza y señala el suelo. Una línea amarilla divide el hemisferio Norte del Sur.
Al seguir la llamativa franja, que se cuela entre el desesperante calor y el aroma a carne de cerdo frita que azota el lugar al mediodía, se puede entrar a la edificación piramidal.
El guía de piel arrugada entra y hace subir a un grupo de turistas. Arriba, debajo del Planeta de bronce se puede apreciar que aquel redondo pedazo de metal muestra los cinco continentes y también tiene la línea divisoria a la mitad.
Solo desde lo alto se puede ver lo grande que es la ciudad, con sus restaurantes, tiendas de souvenirs, y recovecos que muestran retazos de diferentes culturas que convergen en suelo ecuatoriano. Al volver a bajar, aquel anciano desaparece, como si fuera parte de una ilusión creada por el misticismo que cubre un lugar único en el planeta: la mitad del Mundo.
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