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Problemas para reunir tropas para Líbano
Gisela Ostwald
Nueva York. -Kofi Annan tenía las esperanzas puestas en la confianza. Sin un mandato sobre la mesa, creía que iba a lograr de un día al otro que una serie de países occidentales con militares altamente calificados y equipados se comprometieran a participar en la misión en el Líbano.
Pero sus cálculos no funcionaron. El presidente de Francia, Jacques Chirac, le dio la negativa personalmente por teléfono. El embajador alemán ante la ONU, Thomas Matussek, presionó a favor del envío de tropas en la conferencia de la ONU, pero pocas horas después el Gobierno alemán se echó atrás. Estados Unidos se mantuvo al margen desde el principio.
Finalmente, se comprometió uno de los países más pobres del mundo: Bangladesh ofreció a Naciones Unidas 2 mil soldados y con ello el hasta ahora mayor contingente para la ampliación de la tropa de paz de la ONU, Unifil, en el sur de Líbano. También Indonesia, Malasia y Nepal -países que usualmente participan en los Cascos Azules- se ofrecieron nuevamente.
Para Annan, el resultado es más que penoso. El secretario general, más bien reservado, salió la semana pasada de la reserva y dio un sermón al Consejo de Seguridad ante todo el mundo. Dijo que al igual de otros cientos de millones de personas estaba "profundamente decepcionado" por el largo silencio del Consejo de Seguridad. "Esa incapacidad para actuar antes dañó severamente la imagen de esta organización", espetó. Ahora se encuentra en la línea de fuego con su anuncio de apoyar a las tropas libanesas con una fuerza de Naciones Unidas de hasta 15 mil soldados.
Para no poner en peligro el alto el fuego momentáneo entre Israel y Hizbulá -y quizá también para mostrárselo a las "excelencias" en el Consejo-, Annan se adelantó y dio el segundo paso antes del primero. Ahora, primero París y luego la conferencia en la sede central de la ONU le dieron una lección.
La mayoría de los 49 países participantes evitaron comprometerse con el envío de soldados a Líbano a causa de la falta de un mandato claro para la misión. Por ahora, sólo unos pocos gobiernos hicieron promesas "relativamente firmes".
Mientras, el vicesecretario general de la ONU, Mark Malloch Brown, se esfuerza por explicar con palabras lo que el Consejo de Seguridad aún no puso sobre el papel. Según afirma, las fuerzas de la Unifil actuarán de forma "robusta, pero no ofensiva" y sólo empuñarán las armas si pequeñas fuerzas de Hizbulá se oponen aisladamente a desarmarse voluntariamente.
Por qué texto se inclinará finalmente el Consejo de Seguridad aún no está claro. En círculos diplomáticos de Nueva York no se calcula con la aprobación de un mandato antes de fines de la semana que viene.
Hasta ese entonces, Annan y su vice Malloch Brown quieren ver los primeros soldados de la avanzada de 3 mil 500 hombres planeada en el río Litani.
A pesar de la fatal cancelación de Francia, que finalmente enviará a Líbano apenas 200 Cascos Azules en lugar de los 2 mil esperados, y la frustrante conferencia en Nueva York, la ONU considera el 28 de agosto como el día límite para la ampliación de la Unifil, según Malloch Brown. En caso de que Annan se haya adelantado demasiado con su promesa, esta vez no sería el Consejo de Seguridad el que "afectó seriamente la imagen de la organización".
DPA
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