Portada | Clasificados | Foros | Ediciones anteriores | Archivo | Contáctenos
  EL IMPRESO  
Hoy por hoy  
 
   
  Opinión  
  Perspectiva  
  Deportes  
  Mundo  
  Economía y Negocios  
  Vivir +  
  Reseña  
  Sociales  
  Horóscopo  
     
  SUPLEMENTOS  
  Ellas Virtual  
  Martes Financiero  
  Aprendo Web  
  Reseña Empresarial  
Pulso de la Nación
  SERVICIOS  
Titulares por
e-mail
Columnistas
Guía del sitio
Tarifas
¿Quiénes somos?
Contáctenos
  TIEMPO LIBRE  
Turismo
De interés
Cartelera de cines
De noche
 
  PÁGINA DEL LECTOR  
Porque nuestros lectores sí cuentan
  CANALES  
Salud
Psicología
Psicología sexual
Bebés
Hogar
Mascotas
Tecnología
Cine
Libros
Farándula
Discos
Reportaje especial
Panamá, sábado 19 de agosto de 2006
 

CARTAS DESDE EUROPA.

Más controles

Camilo José Cela Conde

La alarma desatada en el Reino Unido al detectar y desmontar una red terrorista que pretendía la demolición suicida en vuelo de los aviones fabricando las bombas a bordo de ellos ha vuelto a desatar la fiebre por los controles. Comenzó ya en agosto, al acercarse —cómo no— el día 11, hasta el punto de que se prohibió en los aeropuertos británicos cualquier equipaje de mano. Los viajeros sólo podían subir a bordo una bolsa transparente con los documentos, el dinero y las gafas, sin funda. Bebidas y comidas quedaban prohibidas, con la excepción de los alimentos para bebés. Pero en ese caso las madres debían probarlos ante la policía para demostrar que se trataba en realidad de leche o papillas. Poca confianza puede haber en que aquella persona dispuesta a inmolar su vida no vaya a dar un sorbo a un producto químico cualquiera con el fin de poder subirlo al avión pero tampoco se trataba de analizar el contenido de los biberones. Ese procedimiento aún más seguro debió parecerles a las autoridades desmedido y engorroso.

Ya no. Los ministros de Interior de la Unión Europea debatieron en su última reunión en Bruselas cómo combatir mejor el terrorismo aéreo y, aunque no se tomó medida alguna —porque no estaba en la agenda el tomarlas—, las intervenciones fueron unánimes en el sentido de mayores controles. El ministro Reid, del Reino Unido, propuso extender a toda Europa los muy severos criterios a los que me refería antes. Pero los países de la Unión son un tanto alérgicos al sometimiento a protocolos comunes; todos ellos, o casi, prefieren decidir por sí mismos el alcance de las medidas a tomar. Así que, por el momento, los europeos que no viajemos desde o hacia la Gran Bretaña podremos llevar todavía en mano libros, plumas estilográficas y botellas de agua. Al menos hasta que los expertos decidan la viabilidad y oportunidad de la generalización de controles más severos.

Pese a las demoras que puedan presentarse, la tendencia va hacia más y mejores medidas de identificación.

La Comisión Europea ha incluido entre los medios a considerar el del control biométrico —forma del iris, huellas dactilares— en vigor ya, en parte al menos, en los Estados Unidos. Las autoridades no tienen por qué ser inmunes a las actitudes generadas por trastornos como la ansiedad o la manía persecutoria. Pero la eficacia de esas medidas no parece ser muy efectiva. Si durante el tiempo ya considerable transcurrido desde que los Estados Unidos intentaron blindar sus fronteras aéreas con esos controles se hubiese detenido a algún terrorista, es seguro que nos habríamos enterado. Los titulares a muchas columnas y los noticieros de la televisión y radio habrían enfatizado el éxito.

Los terroristas, por desgracia, siguen un esquema parecido al de la selección natural. Cuanto más se blinda la presa, más afila las garras el predador. Así que la esperanza de detener los atentados mediante controles generalizados a todos los pasajeros es más bien escasa. Se trata de otras medidas policiales, diplomáticas, políticas y económicas las que hay que tomar. Aun así, la escalada de los controles sigue. ¿Por que? Para mí que, porque llevando a cabo tan minucioso examen, las autoridades hacen algo. Algo más que cruzar los dedos cuando se acerca el siguiente día 11 de cada mes.

El autor es escritor

Además en Perspectiva

Calculan costos de alerta terrorista
Más controles
Problemas para reunir tropas para Líbano



 
 
 
 
    BUSCADOR  
Google
Web
prensa.com
 
© 2006. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
Advertencia: Todo el contenido de www.prensa.com pertenece a Corporación La Prensa S.A. Razón por la cual, el material publicado no se puede reproducir, copiar o transmitir sin previa autorización por escrito de Corporación La Prensa S.A.
Le agradecemos su cooperación y sugerencias a internet@prensa.com y Servicio al Cliente.
En caso de necesitar mayor información accese a nuestra biblioteca digital o llámenos al 222-1222.
Corporación La Prensa: (507)222-1222
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá