El foro "Los caminos de la educación", organizado por Naciones Unidas en Panamá y La Prensa, ha dejado varias lecciones. La primera es que el país necesita generar más espacios de participación y debate, formar a una ciudadanía más crítica y que crea en su capacidad de influir en las políticas públicas –que ahora se ven como directrices emanadas de una élite tecnocrática o burocrática–.
La segunda es que el modelo de sistema educativo está íntimamente vinculado al tipo de sociedad que queremos construir. La tercera es que nadie puede escurrir su responsabilidad en este tema. La cuarta es que no solo basta con asignar recursos a la educación, sino que hay que hacerlo con sentido y con sostenibilidad.
Y la última podría ser que para que una reforma educativa sea eficaz para mejorar la formación de nuestros estudiantes, tiene que darse la participación de la gran mayoría del país en el diseño de ésta. No puede ser una imposición desde el Ministerio, ni consiste en una consultoría más de cualquier órgano internacional. El nuevo sistema educativo que necesitamos debe ser pensado y diseñado por panameños para panameños. |