| REFERENDO.
Y ahora…. ¡un doble ‘Sí’!
I. Roberto Eisenmann, Jr.
Ya escribimos un largo análisis sobre los riesgos de hacer y de no hacer la expansión del Canal, que concluyó con una decisión personal de votar "Sí" en el próximo referéndum.
Sin embargo, al mismo tiempo he escrito que existe un alto nivel de desconfianza entre todos los panameños de distintos niveles socio-económicos con quienes hablo a diario sobre qué se va a hacer con los dineros excedentes que produce y producirá el Canal expandido.
Esta desconfianza se manifiesta con la frase sencilla "¡se los van a robar!", refiriéndose –desafortunadamente – a todos los políticos. Yo, sencillamente, porque el intelecto no me permite injustas generalizaciones, lo digo en otras palabras quizás más dramáticas ¡un definitivo y firme ¡"No" a que nos roben nuestro futuro!... nuestro futuro como nación "central" (o de primer mundo) con pocos ricos, pocos pobres y una enorme y sólida clase media semillero de ciudadanos y de gobernantes competentes.
Y… ¿cómo se elimina este "No" a que nos roben nuestro futuro?... ¡creando confianza! Eso hizo anteayer el Presidente al hacerle la solicitud al PNUD para que convoque a todos los sectores de la sociedad a un proceso de consenso sobre un "Pacto de Concertación Nacional" de cómo se van a invertir (no gastar) los excedentes que producirá el Canal ampliado durante por lo menos los tres próximos gobiernos.
Lo importante es que todos los panameños nos sentemos a determinar nuestro propio futuro de común acuerdo con todos los sectores políticos. Si llegamos a determinar hacia dónde vamos… entonces tendremos la seguridad de llegar; ¡así de sencilla es la cosa! Solo nuestra arrogancia intelectual hace que lo sencillo se vea como una cosa compleja difícil de alcanzar.
Entre los años 2007 y 2025, los excedentes del Canal ampliado alcanzarán la astronómica cifra de casi 29 mil millones de dólares). Juntos decidiremos en cuáles proyectos vamos a invertir (no gastar) estos dineros para erradicar la pobreza, ampliar la clase media y crear infraestructuras de primer mundo en toda la geografía de nuestro país.
Los gobiernos tienen que abandonar la resistencia a la idea moderna de que la gobernabilidad se logra por la vía de consensos legítimos ampliamente participativos.
Los políticos parecen tenerle miedo a la sociedad reunida y dedicada al futuro de la Nación.
Parece que la falta de confianza se ha convertido en una de doble vía: la sociedad desconfía de los políticos en los gobiernos, … y los políticos dentro de los gobiernos desconfían de la sociedad.
Por ejemplo: los dos gobiernos arnulfistas pos-dictadura, aliados a molirenas, han apoyado la construcción del proyecto para la ampliación del Canal… al igual que los gobiernos PRD. ¿Cómo es posible entonces que existan partidos –hoy en oposición– que jueguen con el futuro de la Nación diciendo "No" al proyecto que ellos mismos ayudaron a construir? Estas posiciones politiqueras y demagógicas acabarán por enterrarlos con el juego de "Sí’… si en el gobierno; ‘No’… si en la oposición"; muestran una crasa ineptitud política y poco amor por la Nación.
Abandonemos de una vez por todas la inmadurez política. Pongámonos, todos, los pantalones largos de la madurez política. La nación panameña es una sola… y es de todos. Ya hemos comprobado una y otra vez nuestra capacidad de consensuar asuntos mucho más complejos, con resultados exitosos y con gobiernos de signos distintos.
Miedo, solo a lo desconocido… y los procesos de concertación son conocidísimos.
El proceso de concertación tiene un inicio –sin dilación– que es ahora… y un final que será cuando se termine; ni antes, ni después.
¡No al robo de nuestro futuro! Busquemos un "Sí" masivo a la expansión canalera a través delinicio –hoy– de un "Sí" al proceso de concertación de un pacto de concertación nacional.
El Presidente escuchó a la ciudadanía y –aun cuando tardíamente– ha cumplido su parte: pedirle al PNUD que convoque a la sociedad. Ahora nos toca a los ciudadanos abandonar la queja parasitaria y con independencia dedicarnos a construir el proyecto de la nación que queremos todos, con un sistema jurídico de monitoreo ciudadano que garantice el respeto y cumplimiento por parte de todos los gobiernos, sean del color partidario que sean.
Por lo pronto, este ciudadano se dedicará al proyecto alma, vida y corazón. Los extremistas de lado y lado de siempre se excluirán, pero sé que esa ciudadanía mayoritaria activa y competente que hoy tiene conciencia de su vital papel se sumará, accionará y lograremos el gran pacto nacional.
¡Manos a la obra!
El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
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