La posible ampliación del Canal es un tema de máxima importancia para el país, y así lo denota el apasionado debate que genera. Pero se está llegando a un nivel maximalista en el que el ‘sí’ o el ‘no’ creen ubicarse al borde del abismo. La ampliación del Canal generaría inmensos recursos y sí tiene trascendencia para el futuro, pero no es la solución a todos nuestros problemas. Hay que dimensionar el debate para no caer en la demagogia de uno u otro lado.
El informe que hoy revelamos sobre los requerimientos laborales para esa hipotética obra nos habla de un impacto importante, pero no del fin de la necesidad de empleo. Igual ocurrirá en otros sectores. Por eso, el país no puede jugárselo todo a una sola carta.
Ampliemos o no el Canal, hay que seguir fortaleciendo la industria turística, apostar a la innovación tecnológica para no quedarnos atrás en la oferta de servicios, insistir en la mejora de la educación como una herramienta para salir de la pobreza... En fin, un inmenso catálogo de políticas articuladas que puede encontrar un buen respaldo en los excedentes del Canal, pero que necesitan de una visión más amplia y más inteligente. |